Red social cinematografica

Nacimiento del género

Estos acontecimientos pudieron quedar olvidados en las secciones de sucesos de los periódicos del momento y en las memorias de las familias destrozadas de sus protagonistas, pero no pasaron desapercibidos ante la mirada de determinados observadores que vieron entre sus bastidores historias épicas, románticas y, por qué no, revolucionarias, valiosos y cotizados ingredientes en el mundo del cine. Gracias a ellos y a un pequeño grupo de jóvenes actores y actrices surgió el género quinqui.

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Todo comenzó con Perros callejeros (1977), una película dirigida por José Antonio de la Loma que cuenta la vida del Torete (Ángel Fernández Franco) actor y protagonista, todo uno, un quinqui, un delincuente de poca monta, una vida contada de una forma tan intensa y real que hace olvidar diferentes aspectos técnicos muy mejorables con los que está rodada. Es potente y dura, y el Torete -personaje carismático donde los haya- logró que el quinqui, el marginado, despertara por primera vez ternura en una sociedad más propensa a culpar y castigar que a perdonar y educar. El éxito en taquilla fue tremendo y dio para rodar dos partes más de una trilogía, Perros callejeros II en 1979 y Los últimos golpes del Torete (Perros callejeros III) en 1980 y para animar a otros directores a seguir sacando historias marginales como huevos de oro de una cesta.