Red social cinematografica
🎬 En la ciudad

En la ciudad

18 de diciembre de 2006
Opinion

Criticas (1)

18 de diciembre de 2006
Critica

Barcelona. Una gran ciudad que esconde multitud de pequeñas historias. En este escenario urbano, un grupo de amigos nos abren las puertas de sus casas y de sus vidas para dejarnos ser testigos de lo que les ocurre en su día a día. Personajes que callan mucho más que lo que dicen. Personajes que muestran mucho menos de lo que esconden. Es la historia de uno grupo de amigos treintañeros que se ven a diario, comparten todas sus vivencias pero que ocultan una parte importante de sus vidas: sus sentimientos más privados. Sólo el espectador será testigo de todo: de sus mentiras, secretos, deseos ocultos e infidelidades.

Eduard Fernández (integrante del reparto de Alatriste) -y que obtuvo un premio Goya como mejor actor de reparto por su papel en esta película- encarna al personaje de Mario, un tipo atormentado que sospecha que su mujer, Sara, (Vicenta N’Dongo) lo engaña y que luchará durante toda la película para intentar confirmar sus dudas.

Irene (Mónica López ) muestra una actitud de rechazo y evita ver a su amiga de facultad con la que se reencuentra tras años sin verse. Su matrimonio no funciona aunque su marido Manu (Chisco Amado) no cesa en esforzarse a satisfacerla en todos sus deseos.

Tomás (Alex Brendemünl) también oculta algo: su relación con una menor de edad, que para colmo es la sobrina de su amigo Mario. Y por último, Sofía (María Pujalte) presa de una una relación con un francés cuyos desplantes intenta justificar constantemente frente a los demás
por no quedar como una despechada.

La historia plagada de engaños recuerda a Tapas, aunque en esta última el drama se disfraza de comedia en un intento de quitarle hierro al asunto. En la ciudad es la historia de lo poco que a veces nos conocemos aunque convivamos juntos: de cómo nos engañamos a nosotros mismos sobre nuestra vida y cómo engañamos a los demás para que nuestra existencia sea un poco más fácil o simplemente por orgullo. Resulta fácil empatizar con estos personajes porque, al fin y al cabo, como dice una de las protagonistas: “Todos tenemos secretos, ¿no?”.