Muy buena y divertida película de Carol Reed, un magnífico director que injustamente ha sido relegado a un segundo orden, por creerse durante muchos años que su mejor película “el tercer hombre” fue dirigida realmente por Orson Welles, algo sólo en una pequeña parte cierto.
Esta que nos ocupa está magníficamente dirigida e interpretada.
Alec Guinnes está soberbio, el filme posee una puesta en escena maravillosa, muy buen empleo del Cinemascope, con una fotografía en blanco y negro preciosa. Finísimo humor inglés que resulta embriagador, y unos diálogos acerados y doble filo.
En suma, una película donde uno/a está en todo momento con una sonrisa en la boca, cuando no con la carcajada agradecida. Si se tiene la oportunidad de ver esta pequeña obra maestra, perdérsela será una pésima idea.