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🎬 Zodiac

Zodiac

19 de mayo de 2007
Opinion
👍 Lo mejor
- Todos los actores (el doblaje patrio, aunque digno, no le hace justicia). - Un Fincher en buen estado de forma. En todos los sentidos. - Te atrapa de principio a fin, pese a lo cansina que se pueda hacer en algunos pasajes. Si eres amante del género, se disfruta como un enano.
👎 Lo peor
- Llega un momento en la película en que la saturación de nombres, lugares y situaciones acaba desbordando. La película se acaba haciendo larga y pesada, según la capacidad digestiva (cinéfilamente hablando) del espectador.

Criticas (1)

19 de mayo de 2007
Critica

«El tiempo me ha enseñado algunas astucias: eludir los sinónimos, que tienen la desventaja de sugerir diferencias imaginarias; preferir las palabras habituales a las asombrosas; intercalar en un relato rasgos circunstanciales; simular pequeñas incertidumbres, ya que si la realidad es precisa la memoria no lo es; narrar los hechos (esto lo aprendí de Kipling y en las sagas de Islandia) como si no los entendiera del todo; recordar que las normas anteriores no son obligaciones y que el tiempo se encargará de abolirlas.» Es de Borges, de su prólogo a “Elogio de la locura”.

La prosa de Borges está llena de vacilaciones. Sirven, como dice él, para simular la memoria que es imprecisa. Pero no frente a la realidad que es precisa, sino frente a la imaginación que siempre es asertiva.

Cito a Borges para explicarme a Fincher. Después de Seven, de Fight Club, de La habitación del pánico, rueda un documental sobre la imposibilidad de saber quien fue un asesino en serie de los años setenta. Alejado de las simetrías de Seven Fincher compone una obra circular donde el mismo tema de la búsqueda imposible de un asesino vuelve una y otra vez a lo largo de una vida que, en un plano de fondo, va componiendo las etapas de un relato: el noviazgo, el matrimonio, la separación, y, en el centro, el caso.

Supongo que este giro de Fincher no es estilístico. Se lo imponía su material: años de investigaciones, sospechosos que nunca pudieron sentar en el banquillo. Fincher no le da al espectador ninguno de los agrados que promete la ficción, el castigo, la solución de un enigma, la culminación de una búsqueda, porque no puede dárselos. No se trata de contención, sino de rigor.

No descubro, sin embargo, la maestría de la que me hablan. Percibo, como siempre, el abuso de los directores mimados de la industria, que, adueñados del sistema, mandan sobre los productores y se niegan a aceptar la necesaria tijera. 170 minutos también hubieran hecho mella en Casablanca.