Y para expresarlo, Redford nos lo narra en tres vertientes, tres fases complementarias. La de un chico, estudiante en una Universidad, que gracias a los acontecimientos mundiales que continuamente suceden, ha perdido la ilusión en un mundo mejor donde la paz y la justicia imperen, desmarcándose de la lucha personal que podría aportar su granito de arena en solucionarlo.La segunda vertiente la forman los dos soldados, antiguos y muy brillantes estudiantes de dicha Universidad que, teniendo un futuro halagüeño, ganado a pulso gracias a su esfuerzo, prefieren tomar partido alistándose en una guerra en la que no creen, pero que consideran deben tomar parte, en un acto de responsabilidad social para con su patria.Y la tercera, la del senador y la periodista, donde vemos con claridad las perversas conexiones entre la política y la prensa, con los políticos intentando ganarse sus favores para así tener su connivencia y tener más fácil el beneplácito de sus confiados ciudadanos a los que con toda seguridad mangonearán sin ningún rubor.Todo ello contado en tan solo algo más de hora y media, con lo que el guión no puede ser más medido y ajustado, rico en buenos diálogos y, como he dicho antes, excelentes interpretaciones.
Una muy estimable película, que ayudar a reflexionar sobre un tema de vital importancia, haciéndolo de forma muy entretenida y nada maniquea. Fomenta el pensamiento libre y la integridad personal, frente a los lobos que amenazan a los confiados corderos