Un trío impactante para llevar una parte trascendental de la historia y con muy buenas interpretaciones. La presentación de esta historia de celos, conflictos, artimañas y sufrimiento parece en algunos momentos, un culebrón del que es imposible salir, pero que se esconde detrás de una gran fotografía, un gran diseño de vestuario y sobretodo una convicción en los personajes que interpretan los protagonistas, que hace que el espectador se mantenga constantemente en tensión, tal y como ocurre en esas telenovelas, pero con un entorno muy bien construido y unos diálogos con miradas apasionantes, que hace que se valorice como película.
El personaje más complicado, sin duda, es el de Natalie Portman, jugando con la seducción y la venganza, pero también asumiendo las consecuencias de sus errores y viendo en primera mano su sufrimiento. Una combinación explosiva que no podía tener mejor cara que la de Natalie Portman. Sin embargo, no quería deslucir el gran trabajo de Scarlett Johannson y Eric Bana, que son eclipsados por Portman por la grandeza de su personaje, pero que ellos dos forman un complemento extraordinario que hace que la historia tome fuerza y se disfrute con ella.
En definitiva, una película destacada por el trabajo de sus protagonistas que da un buen resultado por sus interpretaciones acompañada de una atmósfera en forma de imágenes y de ambientación, que sin ser un gran filme porque no innova en su planteamiento, deja buen sabor de boca y merece la pena dejarse llevar por su profunda historia.