La última escala (sin desvelar demasiados datos), nos lleva por un lado a Frodo y Sam, adentrándose en Mordor, con la compañía de Gollum, mientras, Gondor lucha contra el asedio de las huestes de Sauron, necesita la ayuda de Rohan y de nuestro héroes Aragorn, Légolas y Gimli, así como de los hobbits y algún mago que otro. Ayuda que llegará de manera espectacular en la batalla de Minas Tirith, que llevará al culmen de la batalla de la Puerta Negra de Mordor. Mientras los pequeños Hobbits siguen con sus aventuras y dificultades para llegar al final del camino. Un final que les mostrará el poder del anillo que les pondrá en una tesitura moral que les hará dudar.
La emoción por las batallas, la amistad, la camadaredería, el valor y el honor, es permanente en El Retorno del Rey, en la más épica de los films de la trilogía, que nos lleva a las mejores del género junto a Braveheart (algún parecido tiene con la producción de Gibson). Las batallas perfectamente rodadas, con el estilo característico de Peter Jackson, con muchos planos aéreos y desde varias perspectivas, todo cargado con muchos efectos especiales, y una escenificación muy real y de gran calidad. Hace falta mucho dinero para lograr una película así, pero también mucho talento para llevarla a cabo con el resultado logrado.
Las interpretaciones, van acorde con la calidad del film, sin destacar en especial a algún actor, todos forman un conjunto sólido creible y con el que te identificas fácilmente. Muy atractivos son los papeles de Aragorn, Éomer y Faramir, a estos dos últimos se le podía dar una mayor profundidad como a otros, pero entonces necesitariamos una duración tan larga como el libro. El guión mejora con respecto a Las Dos Torres, es mucho más fluido, y las conexiones con las diferentes historias más ágil. El interés va creciendo paulatinamente al igual que la emoción, que lleva al final. Después llegamos a un bonito y largo epílogo, que pone punto y final a la trilogía más famosa, tras la de los Caballeros Jedi.
Howard Shore, crea otra gran partitura, evolucionando notablemente, sobre la Comunidad del Anillo, no repitiendo el mismo tema e innovando, dando fuerza cuando requiere, y solemnidad a las partes más íntimas del film. Tuvo su recompensa en forma de dos óscar, así como el óscar a la mejor canción por Into the West de Annie Lennox.
En definitiva, dignísimo final para El Señor de los Anillos, con un film maravilloso, lleno de aventura y batallas que hará las delicias de todo el mundo, y que se convierte ya en un clásico del cine. Tolkien estaría muy orgulloso de como Peter Jackson llevó la Tierra Media al cine, ójala repita con El Hobbit. Una gran película.
Mi Puntuación: 9