Cierto es que el director, Sam Raimi , bueno para hacer películas de género de acción futurista y/o de simple pero imaginativo terror ("Posesión infernal", "Ola de crímenes, ola de risas", la muy estimable "Un plan sencillo", además de "Darkman"), no lo es para dirigir westers.
En efecto, a veces parece fuera de onda, o simplemente menos a gusto. Pero logra que guste la historia, un tanto poco rigurosa en algunos momentos y tendentes a la artificiosidad y la vehemencia expositiva. Pero no es menos cierto que, gracias sobre todo a un buen elenco interpretativo (Sharon Stone, el ahora encumbrado Russell Crowe, un niñato y francamente antipático (su personaje) Leonardo di Caprio, y el siempre excelente Gene Hackman), la cinta consigue que estemos pendientes en todo momento de cómo finalizará.
Puede que no sea una película buena, pero sí eficaz en su discurso.