Inolvidables momentos como la aparición de Ringo, la forma en que Claire Trevor sostiene al niño recién nacido, y cómo no Thomas Mitchell cantándoles las cuarenta a "los malos" de la peli en la cantina, son siempre recordados y retenidos en la retina, tales son sus excelencias cinematográficas.
Muy bien dirigido por el maestro Ford y excelentemente interpretado por todo/as y cada uno/a de sus actores/actrices (George Bancroft, padre de la siempre recordada Anne Bancroft, Claire Trevor, Thomas Mitchell, Andy Devine, John Carradine y un Donald Meek enternecedor), ha pasado a la historia del cine, gracias sobre todo a un excelente guión, lleno de matices, donde se combina la acción con el humor, la ternura (el recién nacido), con la implacable venganza, en este caso más sentido de la justicia.
Como curiosidad, el director Robert Parrish insistió muchas veces en una ocasión, al gran John Ford, con la pregunta de por qué John Wayne era mucho mejor actor con él que con los demás directores.
John le dijo: "Coge un trozo de papel y apunta las veces que habla Wayne en "La diligencia".
Así lo hizo Parrish y Ford le preguntó:
– ¿Cuántas veces?- 14 diálogos solamente.
– Pues esa es la manera de hacer de un actor un buen actor. No dejarle hablar. Contestó Ford.