Como ya muchos sabrán (y si no saben los ilumino), estas películas están basadas en una saga de siete libros (que les nombraría si tuviera ganas, pero no; no tengo) escrita por un tal C. S. Lewis allá por 1950, inspirado (y seguramente muerto de la envidia) por la fantástica obra que su gran amigo J. R. R. Tolkien (¿Por qué esta gente no tiene nombre?), terminaba de escribir en aquel entonces y que se conoció mundialmente como “El Señor de los Anillos”.
El primer libro, de nombre tan bonito y pegadizo como lo fue “Las Crónicas de Narnia: el León , la Bruja y el Ropero” (o armario, o placard, depende lo finos que sean para hablar), vió su adaptación a la pantalla grande en el año 2005, dando como resultado una película chata, casi monótona, sustentada casi exclusivamente en la exagerada variedad y riqueza visual de los personajes de ese mundo fantástico, pero sin demasiada sustancia.

Según una antigua profecía, serán estos cuatro niños, junto con el gran león Aslan, los encargados de romper el hechizo y derrotar al mal, cosa que logran luego de una gran batalla (Supongo que ya todos vieron esta película y no estoy arruinando nada. Si no es así, lo siento, ya es tarde).
“Las Crónicas de Narnia: El Príncipe Caspian” es la continuación, cinematográficamente hablando, de aquella historia.
La Edad de Oro terminó, Narnia fue invadida y conquistada por los Telmarinos (son hombres comunes pero nacidos en Telmar, por eso se llaman así), y todos los bicharracos narnianos que quedaron tienen que vivir exiliados y ocultos en el bosque (Al final no se los puede dejar solos 1300 años que te pierden todo esos bichos).
El reino, ante la inesperada y misteriosa muerte del Rey Caspian palito equis, es gobernado con dureza por un consejo de Telmarinos hasta el momento de la asunción del legítimo heredero al trono: el Príncipe Caspian equis que todavía está medio verde.
Sin embargo quien lidera ese consejo es el malvado y ambicioso Miraz, tío del príncipe, quien secretamente aspira a quedarse con el trono, el Reino y las retenciones a la soja, todo para él solo.

Pero su plan no termina ahí sino que, además, le hizo un pibe a la mujer (con mucha puntería porque le salió varón como quería), para asegurarse que cuando a él le llegue la hora de estirar la gamba, la corona le quede al crío y se perpetúe su estirpe en el poder.
Claro que para que todo ello sea posible lo primero que debe hacer es asesinar al balinazo del Príncipe Caspian, por lo que, la noche misma del nacimiento de su retoño, ordena a sus soldados que vayan y lo llenen de plomo (bueno, de flechas … Se entiende ¿No? Quiere decir que lo maten).
Caspian apenas logra escapar gracias a la ayuda de su viejo profesor, un hombre sabio que desobedeciendo las órdenes de Miraz, había estado instruyendo secretamente al joven acerca de la historia y los secretos del Reino de Narnia.
Antes de que huya del Reino, el profesor además le entrega al Príncipe un cuerno supuestamente mágico, el cual deberá usar únicamente en un caso de extrema emergencia. También le da la lista de compras del super, y le dice si por favor no le hace la gauchada de pagarle el celular de pasada en algún Pago Fácil que sino le cortan el servicio.
Logra perderlos en medio del bosque, pero el muy pascual se choca una rama, se cae del caballo y se queda a pata.
La estación comienza a desaparecer y en un instante se encuentran nuevamente en su querido reino de Narnia.
Retozan felices como cuatro boludos por haber vuelto pero, sin embargo, no pueden evitar notar que algo allí ha cambiado, y mucho.

Los árboles ya no se mueven, su palacio es ahora un montón de ruinas, los animales ya no son inteligentes, y un dólar ya no cuesta un peso.
Luego de una serie de circunstancias, terminan encontrándose con un enano que les cuenta como vino la mano desde que ellos desaparecieron del Reino. Les habla de la invasión, del exilio, de los Telmarinos, de la desaparición de Aslan, de la quema de campos, de la erupción del volcán Chaitén, de los cortes de ruta, y de cómo el gobierno pretende exterminar para siempre a los narnianos.
Es entonces cuando los cuarto jóvenes Reyes entienden que su misión, y por lo que han sido llamados nuevamente, es la de devolver al reino de Narnia la paz, la magia y la felicidad perdidas, y que para ello deberán unir sus fuerzas con el joven príncipe Caspian, encontrar a Aslan y, juntos, liderar al ejército de criaturas en batalla contra los Telmarinos para intentar devolver el trono a su legítimo heredero.
La película si bien no es tan mala como la primera, tampoco es algo descollante.
Se nota en este caso un trasfondo algo mas oscuro, quizás mas maduro, pero en todo momento prevalece esa línea excesivamente fantasiosa e infantil que la acerca mas a un cuento de hadas que a una fantasía heroica.
Si bien no llega a aburrir, por momentos el desarrollo se vuelve algo lento, con situaciones que se notan forzadas y diálogos poco desarrollados.
Las escenas de acción no presentan nada que no se haya visto con anterioridad y, en especial, las de lucha cuerpo a cuerpo con espadas se vieron lentas y faltas de emotividad, con coreografías poco elaboradas y faltas de realismo (convengamos que es una película apta para todo público por lo que no es de esperarse una violencia demasiado explícita).
En cuanto a las actuaciones, bueno, los personajes principales (los cuatro hermanos) vuelven a quedar en manos de los mismos cuatro playmobiles de la primera.

Sinceramente no se como estos chicos llegaron a ser seleccionados para ser protagonistas. No me quiero imaginar lo que habrán sido los que no quedaron del casting. Supongo que serían chimpancés.
Ellos son William Moseley (Peter), Skandar Keynes (Edmund), Anna Popplewell (Susan) y Georgie Henley (Lucy, la pepona inexpresiva).
La película fue dirigida por Andrew Adamson que es el mismo que dirigió la primer Narnia y todas las de Shrek, y se ve que es un tipo al que le cabe mucho esto de la cosa digital y muy muy serio no debe ser.
Calificación: 2 Renegados y medio (Regular. Un fallido intento de película épica que no pasa de ser un entretenimiento casi para chicos, con buenos efectos, lindos paisajes, mediocres actuaciones y mucha fantasía).
Recomendaciones: Si a Ud. le gusta la cosa fantasiosa y llena de bichos raros y simpaticones, vaya. De eso se trata y nada mas.
Si Ud. espera encontrarse con algo similar al “Señor de los Anillos” no vaya porque va a salir del cine re caliente.
Si Ud. está muy drogado, vaya. Por ahí le encuentra sentido y le gusta.
Si Ud. está en una estación de subte en Argentina y siente que algo le toca el culo, no se ilusione con el llamado de la magia. Corra, porque lo están por robar y violar.