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🎬 Coma

Michael Crichton vuelve a situarse por delante del conocimiento humano y, como un moderno Julio Verne, acierta con sus predicciones

Coma
10 de noviembre de 2008
Opinion

Criticas (1)

10 de noviembre de 2008
Critica

No me gustan nada los hospitales. Creo que no soy nada original, sin embargo sé positivamente que hay gente que le encanta ir a los centros de salud, ambulatorios, clínicas y demás edificios dedicados a la salud. Pasar el rato allí, contar sus enfermedades al resto de pacientes (paciencia hay que tener), echar el día en compañía de olores a material de limpieza antiséptico o a productos farmacéuticos -todos estos sitios huelen igual-. Esta particular fobia mía puede que sea la causante de la impresión que siempre me produce la visión de Coma, que a mis ojos se convierte en una película de terror en toda regla.


Y es que el filme de Michael Crichton (también guionista), es un thriller que ronda los quirófanos como si éstos fueran verdaderas salas de tortura (lo son). El director, y aclamado escritor, se mueve como pez en el agua por la historia gracias a su condición de doctor en medicina: en un hospital demasiados pacientes se quedan en coma después de intervenciones quirúrgicas nada complicadas; una residente intenta averiguar que ocurre y se encuentra con que ella puede ser otra victima más…



La cinta arranca con cierto tufillo a telefilme o, en el mejor de los casos, a largometraje de serie “B”, pero mejora rápidamente tras descubrir un casting de lujo y adentrarse la acción en un suspense donde los personajes cambian de sospechosos a inocentes, y vuelta a empezar. En el aspecto técnico destacan unos decorados bastante acertados: algunos tomados de exteriores muy bien localizados, como el aséptico edificio del último tercio de la película, con una fachada repleta de ventanas uniformes, a modo de nichos; y otros realizados en el plató para adornar la trama y convertirla en futurista, como la sala donde se almacenan los cuerpos estilo Matrix.





El responsable de la creación de Almas de Metal (Westworld, 1973) o Parque Jurásico, esta vez se basa en el libro de otro autor (Robin Cook, también médico) para dar vida a un tema que no queda muy lejos de la realidad: el de la compra y venta de órganos humanos. Y si no que se lo digan a las naciones del tercer mundo y a las continuas desapariciones de personas (sobre todo niños) de las que nunca se supo más. Por cierto nuestro país no se libra de tal amenaza, y los últimos raptos podrían ir perfectamente en el mismo sentido. Por tanto, Coma se trata de una película muy actual; vista a día de hoy se despoja de su cubierta de ciencia- ficción y adquiere otra casi costumbrista. Michael Crichton vuelve a situarse por delante del conocimiento humano y, como un moderno Julio Verne, acierta con sus predicciones como hiciera con los robots (cada vez más implicados en los parques temáticos) o con la clonación de animales a partir de muestras fósiles.



Interpretada por la sugerente Genevieve Bujold, que lleva el peso de todo el largometraje, y bien secundada por Michael Douglas y un ya maduro Richard Widmark, la película resulta muy atractiva, pero no me atrevo a recomendarsela a nadie que tenga que ir próximamente a, por ejemplo, una revisión médica.

Ya lo dice un refrán: “si quieren ser felices, no analicen”.