Del comediante Will Ferrel cualquier cosa puede esperarse hasta el humor más burdo y físico como pasar su zona genital por una batería de su hermanastro o masturbarse a los 40 años en el sala de la casa viendo programa de gimnasia. Así es “Hermanos….” que co-protagoniza John C. Reilly un actor secundario de lujo que se presto para esta bobería que alcanza en algunos minutos risas parcializadas entre tanto gag puesto en escena.
La historia se centra en la vida de Nancy y Robert dos personas que rozan los 60 años, se conocen en un congreso médico y deciden llevar una vida juntos en este tramo de la vida, el único problema es que cada uno tiene un hijo de 40 años que vive con ellos y son verdaderos niños mantenidos y con muchas artimañas. Al casarse ambos hermanastros no les queda otra que compartir el mismo hogar pero se llevarán muy mal en un inicio. Pronto descubren que tienen algo en común pero es un poco tarde ya que con sus particulares formas de vivir han hecho que sus padres se separen prontamente. Este hecho los obliga a independizarse corriendo dispares suertes cuando un posterior encuentro los lleva a fundar una banda dedicada a la entretención del karaoke. Una de las mejores partes de la cinta es increíblemente después de los créditos cuando deciden vengarse de un grupo de niños que los golpeaba permanentemente, llegando en un helicóptero terminan golpeando a los menores con una secuencia muy divertida.
La película Adam McKay, un habitual escritor, director y actor del programa Saturday Night Live, tiene grados cómicos, con mucho humor exageradísimo y poco pulcro, resultando actuaciones poco convincentes y forzosas en algunos tramos. Innegable es que algunos gags son notables y los dos protagonistas parecen calcados pero justamente esta descabellada historia se va desmoronando al correr de los minutos por desaliñado guión que a veces hace complicado soportar la cinta que por lo demás se queda solamente en muchos chistes de corte sexual que rayan en el mal gusto.