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🎬 Noche de miedo

Noche de miedo

10 de septiembre de 2011
Opinion
👍 Lo mejor
Humor y terror se combinan sin eclipsarse
👎 Lo peor
No se me ocurre nada, sinceramente

Criticas (2)

10 de septiembre de 2011
Critica

La sorpresa más agradable del verano ha sido Noche de Miedo. En un verano lleno de sorprendentes descubrimientos (Conan, Capitán América, los Simios, Super 8) el remake de la película de culto de Tom Holland, se establece como un gran film de terror, un gran remake y una gran película de vampiros.

 

Pasados dos días desde el visionado, me cuesta mucho encontrar puntos negativos a la propuesta, y eso que se trata de la actualización de una mis películas favoritas. Pero da gusto encontrarse con un remake que no se limita a fotocopiar el original, sino que toma el punto de partida y las situaciones de aquel, para darles la vuelta, mediante la vía de la desmitificación. Una crítica conjunta hubiera sido lo suyo, pero como ya le dedique una entrada al film original, me parece dar la brasa innecesariamente, por lo que intentaré comentar el film de forma aislada.

 

En los suburbios de las Vegas, Charlie no se cree la suerte que tiene, ya que ha empezado a salir con la chica más guapa del instituto, lo que ha provocado un  distanciamiento con su amigo de toda la vida (freak con honores a cargo de McLovin). Pero el auténtico problema de Charlie es que su nuevo vecino es….un vampiro.

 

En los aspectos interpretativos, el film funciona a la perfección. Antón Yelchin (Star Trek, El Castor) es el perfecto Charlie Brewster, Christopher Mintz Please (Supersalidos) es poco menos que una deidad, por lo que alabarle no tiene mucho sentido a estas alturas, Imagen Poots no se conforma con ser la chica bonita, David Tennant hace olvidar al Peter Vincent original en ciertos momentos (tarea harto difícil) y Colin Farrell se lleva  el gato al agua, elaborando uno de los vampiros más atractivos de los últimos años. Lejos quedan las formas flautis y delicadas de los vampiros brillantes de Crepúsculo; Farrell compone un vampiro de movimiento animales, depredadores, transmitiendo peligro en todo momento, al mismo tiempo que se divierte con su papel  (no olvidemos, es un film de horror). Toni Collete simplemente pasaba por allí, y se limita a hacer de madre, otra vez.

 

La puesta en escena del indie Craig Gillespie es acertada y precisa, con algún detalle curioso (los planos circulares dentro del coche), pero lo que verdaderamente destaca es la fotografía de Javier Aguirresarobe, que inunda la pantalla de tinieblas, dando una tonalidad oscura, llena de grano, verdaderamente tenebrosa. Siendo sincero, hacía mucho tiempo que la fotografía de un film de terror no me parecía tan sobresaliente. Este hombre es un máquina.

 

El humor no chirría, las escenas de terror son auténticas, los actores están excelentes, tiene un ritmo ajustadísimo y acertadísimo, y lo que es más importante, ha sabido mantener la esencia del film original, al mismo tiempo que ofrece algo nuevo, para nada nostálgico (J. J Abram debería echar un vistazo a este film) y contemporáneo, como puede verse en la introducción de las nuevas tecnologías dentro de la mitología clásica del vampiro: la forma de descubrir a la criatura de la noche, no es mediante espejos, sino mediante cámaras de móviles.

 

Una excelente opción para finiquitar este verano cinematográfico que empieza a llegar a su fin. Además tiene un cameo antológico, si eres fan de la original.  

12 de octubre de 2011
Critica

Los 80, cinematográficamente hablando, eran mágicos. Puede que vaya unido al sentimiento de nostalgia, al fin y al cabo, nací a finales de la época; pero mi bagaje fílmico, en sus primeros años, se alimentaba de obras de esa época irrepetible. Era la década sin ordenadores, la de los maquillajes tradicionales, la de las bandas sonoras petardas, pero inolvidables. Irrepetible.

 

Noche de Miedo (Tom Holland) de 1985, es una de las cintas que recuerdo con más cariño de aquellos días. Recuerdo tenerla grabada de la tele, pero me faltaban los veinte primeros minutos, lo que no supuso un impedimento para verla una y otra vez, de modo enfermizo.

 

Fright Night presenta un equilibrio, sencillamente perfecto, entre humor y terror. Los momentos cómicos funcionaban, sin caer en recursos estúpidos, y los instantes de terror conseguían sobrecoger. El film nos contaba la historia de Charlie Brewster, típico adolescente norteamericano, deseoso de zumbarse a su novia, que tiene la sospecha de que su nuevo vecino, oculta algo raro. Los asesinatos se suceden, los misterios aumentan y Charlie tiene una cosa clara: su vecino, Jerry Dandrige, es un vampiro. La premisa es sencilla, al mismo tiempo que inquietante y juega con la violación del hogar. No todos los días se tiene puerta a puerta a un ser sobrenatural.

 

Lo mejor del film es, sin lugar a dudas, Peter Vincent, presentador de un programa de TV de medianoche, de films de terror, interpretado por Roddy McDowall. Apropiándose de la imagen clásica de  Peter Cushing, McDowall compone un personaje inolvidable, un auténtico fraude, que entra en auténtico terror al descubrir la existencia real de los vampiros. McDowall roba la película a todos los implicados, y ofrece un mini-mito a todos los aficionados al fantástico.

 

Por su parte, Chris Sarandon, compone un vampiro que bebe tanto de la brutalidad, como de la seducción, al más puro estilo Christopher Lee. Puede ser escalofriante (el ataque a la casa de Charlie), como un galán (la seducción en la discoteca). Sarandon repetiría años después con el director en la exitosa Muñeco Diabólico.

 

No podemos olvidar tampoco a Rata, (Evil Ed en la versión original). Amigo de Charlie y típico marginado social por su afición a las películas de terror. Su rostro vampirizado con una cruz grabada a fuego en su frente, es una de las imágenes más nítidas de mi infancia. Igual de memorable, es su transformación en hombre lobo. En este aspecto, conviene destacar, lo extraordinario de los efectos especiales tradicionales del film.

 

El clímax del film, con la incursión en la casa del vampiro, es puro terror. Una progresión de situaciones terroríficas y un carrusel de transformaciones, monstruos y efectos sanguinolentos. Una culminación perfecta.

 

Un clásico de los 80. Paradigma, junto a Jóvenes Ocultos, de cómo mezclar comedia y terror de modo satisfactorio, y una delicia que a día de hoy, sigue conservando su frescura. Mezcla de clasicismo y modernidad. Una jodida maravilla. Veremos como queda el próximo remake que llegará a nuestras pantallas en septiembre.