Antonio Hernández realiza una película inteligente, conmovedora, misteriosa, brillante. También elabora junto a Enrique Brasó un guión cargado de amor, intriga, mentiras, enredos familiares, intereses económicos, recuerdos, olvidos, política y traiciones. En la ciudad sin límites reflexiona sobre las relaciones paterno-filiales, inspiradas en la experiencia personal del propio director. El film es casi perfecto en todos los sentidos, tanto en su evolución dramática como en su desarrollo de personajes. Una historia que se apoya en el pasado, pero que nos muestra el presente.
En la ciudad sin límites es, ante todo, una película de excelentes interpretaciones. Soberbio Fernando Fernán-Gómez como padre enfermo de cáncer, interesante Leonardo Sbaraglia en el papel de hijo que descubre el secreto familiar y Geraldine Chaplin, Ana Fernández, Adriana Ozores, Roberto Álvarez y Alfredo Alcón están más que perfectos.
Un espléndido drama con la apariencia de un thriller familiar, que evoluciona hacia una película de suspense que gira alrededor de un nombre sin rostro ni biografía y que termina con un final triste pero muy emotivo.