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Extraños en un tren

13 de julio de 2012
Opinion
👍 Lo mejor
La escena del partido de tenis y el clímax final del tiovivo.

Criticas (2)

24 de agosto de 2011
Critica

Un tenista llamado Guy Haines y Bruno Anthony, un caprichoso heredero, se conocen casualmente en un tren con destino a Long Island. Después de mantener una breve conversación, el adinerado psicópata le propondrá un maquiavélico plan: un intercambio de crímenes, él acabará con la libertina mujer del deportista para que al final éste pueda conseguir su divorcio y el tenista asesinará a su padre al que tanto odia.

Una obra maestra de la intriga y del suspense dirigida por el maestro Alfred Hitchcock. Los guionistas Raymond Chandler y Czenzi Ormonde se basaron en la novela de Patricia Highmith, para realizar ésta intrigante, perversa y retorcida adaptación. La fotografía en blanco y negro de Robert Burks es extraordinaria y la secuencia de la feria es simplemente magistral. Una vez más Alfred Hitchcock toca dos temas: el estudio de la parte maligna del ciudadano modelo y la figura del falso culpable. En el reparto cabe destacar a unos espléndidos Farley Granger, Ruth Roman y Robert Walker, cuyo personaje posee claras connotaciones homosexuales.

13 de julio de 2012
Critica

Obra maestra del suspense dirigida por el maestro Alfred Hitchcock. Adaptación de la novela de Patricia Highmith, que cuenta con el savoir faire de los guionistas Raymond Chandler y Czenzi Ormonde. El magnífico guión mantiene la intriga durante toda la historia, narrada con un ritmo constante que no decae nunca. El suspense está bien servido gracias a la prodigiosa dirección del maestro, que cuenta con un gran énfasis en los pequeños detalles, que atrapan e ilustran al espectador en la trama contemplada en escenas inolvidables.

A destacar la extraordinaria fotografía en blanco y negro de Robert Burks y la impresionante secuencia de la feria, que incluye tanto el asesinato como el tenso y emocionante final, y en la que no se me ocurre otra expresión que no sea sencillamente magistral. Una vez más Alfred Hitchcock toca dos temas: el estudio de la parte maligna del ciudadano modelo y la figura del falso culpable. Unas espléndidas interpretaciones de Farley Granger, Ruth Roman y Robert Walker, cuyo personaje posee claras connotaciones homosexuales. Magnífica.