Bong Joon-ho da el salto a la primera división de los directores con una película digna merecedora, con el permiso de Pedro Almodóvar, de la palma de oro de Cannes.
Parásitos es una y cien películas; unas inquietantes, otras maravillosas, todas ellas tristes en el fondo y divertidas en la superficie, y todas, también, filmadas con un cuidado que no deja nada al azar, porque cada plano te lleva al siguiente. Te gustará, te hará reír, te hará llorar y te hará pensar en la mierda de mundo en que vivimos, que puede ser Corea (fantásticos los guiños propios de la cultura coreana) pero también Madrid o Londres o Chicago.
Muy, muy recomendable.