The Cameraman
El ocaso del genio mudo.
El ocaso del genio mudo.
La cinta ya es una obra personal de Ford, con muchos de los ingredientes que configuraron sus largometrajes
Un innovador Alfred Hitchcock en su primera pelicula sonora, pese a tener una trama algo renqueante, sabe como lograr cierto suspense de la misma.
Dos hermanas en el reinado del Terror, mientras Griffith sienta las bases del cine moderno.
¡No hay efectos 3D que valgan cuando podemos tener a Douglas Fairbanks en acción!
Una película que confirma el apogeo del cine alemán introduciendo el Expresionismo con una dirección artística envidiable
Chaplin a la conquista
Para algunos es la primera cinta verdadera de terror y, desde luego, una obra maestra del cine de todos los tiempos.
Si la cinta puede considerarse una obra maestra es por su último cuarto de hora, cuando se desata un temporal apocalíptico de viento y lluvia. Es la catarsis humorística más grande jamás filmada.
La cinta desarrolla una trama que recuerda a las aventuras de Douglas Fairbanks; sin embargo, la presencia del <em>sex symbol</em> de la época, Rodolfo Valentino, reduce la acción en beneficio de secuencias de seducción
Esta historia adolece de buen ritmo, salvo algunos momentos y en cuanto a la interpretación, por mucho que estén el genial Chaney y la más tarde laureada Joan Crawford, pues deja que desear.
Por primera vez Hitchcock tenía entre sus manos una historia con la que se sentía a gusto, una trama de suspense, género al que dedicaría su vida y su carrera, y al que en el cine llevaría a cotas de calidad todavía no superadas.
Es una cinta para homenajear a la menor oportunidad, no sólo en señal de gratitud hacia uno de los más grandes directores que haya existido, sino para reconocer el enorme monumento que el propio cine se ha hecho a sí mismo.