Tras unos comienzos algo titubeantes en los que parecía derrapar por la elementalidad en los personajes centrales, pronto levanta el vuelo, adensándose, construyendo un retrato casi entomológico.
Ni un solo reparo se le puede poner a esta historia de aventuras y miedo, capaz de resultar divertida por igual a niños y adultos.
Una película de mejor envoltorio que contenido. Aún así, comparada con otras de un género similar, la cinta de Michael Mann supera la media gracias a su estilo tan personal y reconocible.