Craig Gillespie deja de lado los gags para aprovechar la intensidad dramática de una historia que fácilmente podría haberse inclinado hacia el patetismo y el ridículo
Si La caída no mostraba la otra cara del horror nazi, los campos de concentración, Los falsificadores centra sus ojos allí, para plasmar un discurso que no intenta eludir un elemento tan significativo como el concepto de ""culpa colectiva""
Una película que cruza algunas escenas de acción, ciertos momentos de drama y una dirección que logra congeniar estos dispares elementos en un interesante film de entretenimiento.
No deja de mostrar las costuras que otras producciones similares poseen y saben ocultar mejor, entroncada en una estructura narrativa equivalente al grueso de estas películas.
El mundo mágico está bien construido y los efectos contribuyen, pero el mensaje explícito y esa horrible sensación de lo “demasiado visto” arruinan el entretenimiento.
3:19 es una película complicada de ver para el espectador, indigesta y pesada, que no obstante, reserva una agradable sorpresa en su recta final.