Consigue azorar al espectador, aunque quizás se eche en falta un mayor cromatismo en su apagada fotografía, fotografía que puede ser la necesaria para lograr transmitir la negritud de la violenta y terrorífica historia, plagada de monstruos de aquí.
El Templo Maldito, es otra muesca más de un cine de entretenimiento de calidad, del que beben muchos directores de hoy en día, y que debería ser siempre una referencia del cine veraniego.