Y aquí viene la trampa de Gibson, como todo buen engañabobos: si no tienes la imaginación y el talento creador como para exprimir la historia neotestamentaria de una forma genuina, la mejor opción (la más fácil) para poder hacerse el interesante y qu
Exquisita ambientación, combinada con un uso moderado de los efectos especiales y una traslación modélica del cómic a la pantalla, que te hace sentir que o estás viendo un cómic o leyendo una película. Lástima que la historia no de para más.