No deja de mostrar las costuras que otras producciones similares poseen y saben ocultar mejor, entroncada en una estructura narrativa equivalente al grueso de estas películas.
Una película musical a la altura de la gran banda y del gran cineasta detrás de esta.
El mundo mágico está bien construido y los efectos contribuyen, pero el mensaje explícito y esa horrible sensación de lo “demasiado visto” arruinan el entretenimiento.
Sin ser una pieza trascendental de este género, cumple y dignifica con una historia cargada de vueltas de tuerca bien resueltas, y otros elementos que, en la mayoría de los casos, operan en desmedro de la historia.
Craig Gillespie deja de lado los gags para aprovechar la intensidad dramática de una historia que fácilmente podría haberse inclinado hacia el patetismo y el ridículo
Lejos de captar todo el brillo del mito, se queda en la mera anécdota romántica y pasteurizada ""para todo público"".
Otro producto que funciona correctamente dentro de su mecanismo de película de suspenso pero que, en su evidente intencionalidad política, peca de ingenuo y esquemático.
De una película potencialmente original y llamativa, quedan sólo un halo de ternura, y un par de interesantes ideas visuales dispersas y reiteradas a lo largo del film.
Policial simplón, maniqueo y de espíritu netamente conservador.
Si La caída no mostraba la otra cara del horror nazi, los campos de concentración, Los falsificadores centra sus ojos allí, para plasmar un discurso que no intenta eludir un elemento tan significativo como el concepto de ""culpa colectiva""
Un film definitivamente más atractivo, profundo y acabado que aquella exitosa adaptación de Jane Austen de 2006, ópera prima de este mismo director.
Lo mejor y más simple que puede dar el cine cuando pone en escena a dos buenos actores interpretando un más que provechoso guión.
Una película que cruza algunas escenas de acción, ciertos momentos de drama y una dirección que logra congeniar estos dispares elementos en un interesante film de entretenimiento.
La película se vende y se presenta así misma como rebelde, subversiva y cool, pero según van pasando los minutos, descubrimos que la Universal nos ha vuelto a vender gato por liebre ofreciéndonos otro Blockbuster familiar, convencional, inofensivo y