La alarmante falta de carisma y personalidad de sus protagonistas la convierten en una mero sucesión de predecibles secuencias de causa y efecto engalanados de CGI.
El mundo mágico está bien construido y los efectos contribuyen, pero el mensaje explícito y esa horrible sensación de lo “demasiado visto” arruinan el entretenimiento.
La película se vende y se presenta así misma como rebelde, subversiva y cool, pero según van pasando los minutos, descubrimos que la Universal nos ha vuelto a vender gato por liebre ofreciéndonos otro Blockbuster familiar, convencional, inofensivo y