Una comedia con ritmo frenético, actuaciones casi coreográficas y chistes coyunturales. Wilder se mofa de la rigidez de los rusos y la ambición maniática de los gringos, pero los primeros salen peor parados.
Con su humor particular Wilder juega con dos arquetipos antagónicos del imaginario masculino: la esposa y la puta.
Plas , plas , plas , plas , plas , plas , plas , plas , plas , plas , plas , plas , plas , plas , plas , plas , plas y más aplausos.
Arma Fatal debería ser la típica película que deberían recetar los psicólogos a los pacientes aquejados de depresión, porque tras dos horas de carcajadas, ¿a quién no se le alegra el ánimo y el espíritu?