Contiene escenas brillantes, con buen ritmo y el director Geoff Murphy demuestra que sabe mover la cámara. Por contra quizás abusa un poco de primeros planos innecesarios. Gusta bastante, aunque la caracterización de Mickey Rourke sea para polémic.
Nada es nuevo en este sentido y todo está ya muy visto, pero Marchent logra un producto honesto y entretenido, sacando incluso lo mejor de un actor sin carisma como Mark Damon.