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🎬 Pozos de ambición

agujeros negros

Pozos de ambición
8 de octubre de 2008
Opinion
👍 Lo mejor
Daniel Day Lewis, superlativo. La vanguardista banda sonora y su mezcla con un lenguaje visual de lo más clásico.
👎 Lo peor
Nada. Para mi, perfecta.
Esta opinión forma parte del Especial
Cine de autor

Criticas (1)

8 de octubre de 2008
Critica

Paul Thomas Anderson es uno de esos directores desconocidos por el gran público al que adoran los cinéfilos. Tras la magistral Magnolia (1999) que marca a muchos y golpea a todos… salvo a los que buscan puñetazos físicos y filigranas.Gurú de la postmodernidad y de los relatos quebrados, Pozos de ambición es un collage mezcla de relato clásico, narrativa abierta y nuevas tecnologías.Pozos de ambición – cuyo título original podría traducirse por el menos culebrón y mucho más directo Habrá sangre – es una crítica feroz a los dos grandes poderes fácticos que mueven el mundo, el capitalismo y la religión; ambos deshumanizan al hombre arrancándole la piel de cordero para mostrar su alma de carnicero.Con una gran novela detrás obra de Upton Siclair, un relato reflexivo y profundo y todo su talento a favor, P. T. Anderson, por desgracia, fracasa.Tras un inicio espectacular donde la música incordia prodigiosamente como mosca cojonera dando a las imágenes una dimensión que trasciende capaz de desgarrar el entendimiento, el autor no sabe mantener semejante alarde y la película se pudre.La clave del decaimiento tiene que ver con la dispersión narrativa, esas elipsis inesperadas, esos saltos en el tiempo que descolocan y cabrean a partes iguales porque te echan a patadas de la película cada vez que consigues meterte en ella.Su parecido, temático y megalómano, con el Ciudadano Kane de Orson Welles es evidente, pero la comparación empequeñece al autor de la brillante Embriagado de amor. Ciudadano Kane crece apasionantemente del primer al último fotograma convirtiendo la cinta en la obra maestra absoluta que es; Pozos de ambición no aguanta el envite y las dos horas y media de metraje se hacen interminables. Tal vez debió echarle un vistazo a la magnífica El tesoro de Sierra Madre de John Huston, que tocando el mismo tema, le da mil vueltas y dura la mitad.Lamentablemente el autor de tanto talento – y ego – quedó absorbido, devorado por su propia película, sin luz, como en uno de sus pozos o en un agujero negro.