El bien y el mal separados por un techo desvencijado que amenaza con derrumbarse.
No es solo una película original, es una película-videojuego-cómic-videoclip original.
Inesperada y sangrienta diversión
Belgrado no deja de llorar mientras los personajes se cruzan una y otra vez bajo la lluvia
Pese a un argumento convencional, impera el buen gusto en cada detalle. Se ve con agrado y finalmente, con emoción.
Las calamidades de Umay y de su familia son expuestas de una forma tan exagerada, y en tan poco metraje, que llega un momento en que el espectador es empujado a una sonrisa que nunca debería haber llegado.
Una sorpresa me ha sido este film que viene desde asia con un resultado sorprendente y con una realizacion perfecta. Un slasher rodado en Hong Kong que cuenta como protagonista a una Josie Ho impecable.
Se hace pesada y aburrida, porque los personajes no son interesantes, el ritmo de las secuencias es lento y el meollo del asunto tarda mucho en llegar.
La complejidad no es sinónimo de aburrimiento
La crudeza de la posguerra.
Las causas perdidas son las únicas por las que merece la pena luchar
La última película de David Fincher es eso, una idea de cómo hacer una buena película sin recurrir a efectos especiales ni a grandes nombres estelares.
Es todo lo que podíamos esperar de ella cuando vimos su tráiler falso en Grindhouse hace tres años. Y me encanta.
La bella Sibel
Vampires suck sólo sirve para ser consumida en grupo, y siempre con la idea de que lo que se va a ver es el mayor ejemplo de lo que el anti-cine representa. Es horrenda de principio a fin.
Sabe exactamente lo que nos quiere contar y lo hace sin tapujos.
Rememorando a los viejos justicieros de los 70 y 80, con la pirotecnia propia del siglo XXI
Con un ritmo dispar y escasa convicción se plantea esta cinta encabezada por Edward Norton que encarna a dos hermanos gemelos con distinta suerte.
Una versión del “”Cuento de Navidad”” de Dickens, que acaba resultando la versión más pueril de una especie de Regreso al Futuro dentro de un campamento juvenil para adolescentes desbocados
Un auténtico festín audiovisual recomendable para todo el mundo