Un film de accion y artes marciales, donde lo mejor son sus bellas protagonistas y las escenas ultra violentas que ellas mismas realizan.
Intrahistoria de nuestra Historia.
Al saber que la historia es un hecho real le aporta emotividad
Una tercera entrega muy cerca de ser un telefilm, que es la peor de todas. Con una idea tan mala como su bajo presupuesto.
Una película entrañable, emotiva, emocionante, desternillante, de las que hace remover nuestras conciencias. Uno de esos títulos redondos, perfectos, que no merecería sumirse en los profundos abismos del olvido.
Una cinta tan pasatista como efectiva en su resultado final. ¿Debería haber sido mejor? Sin lugar a dudas. En definitiva tenemos un correcto policial que puede o no entretener al público dependiendo de la exigencia de cada uno.
Mensajero de la desgracia
Una segunda entrega que mejora el anterior episodio.
o cómo la televisión fagotiza al cine
Belleza formal de época
Uruguay, al igual que Teruel, existe, y da mucho de sí
Malditos bastardos es una gamberrada muy divertida, original, fantasiosa y muy cinéfila.
Un bonito papel de regalo
Una pelicula que pese a su inicio mas que prometedor y dejando de lado una de las partes mas interesantes del mismo. Se sumerge en una trama demasiado vista con anterioridad y que se hace demasiado reiterativa en su desarrollo.
Interesante ensayo sobre el realismo, salpicado de las ideas por las que el régimen iraní persigue a Panahi.
Medidas extraordinarias, un telefilme en pantalla grande
Pese a los puntos a favor, “La carretera” nos deja la sensación de que podríamos haber visto una película mucho más redonda.
Intensa cinta bélica que, lamentablemente, se olvidó de buscar una buena historia que uniera las diferentes secuencias de tensión que viven sus protagonistas.
Un profeta es un drama carcelario que casi no te deja respirar, consiguiendo que el espectador se quede pegado en la butaca; y aunque caiga en lo típico en algún momento, la tensión se mantiene en casi toda la película con una dirección formidable
Ni torrente emocional, ni aburrimiento sepulcral