Dedicada con amor y nostalgia al rock ‘n’ roll Cameron Crowe consigue una correcta y divertida película llena de emociones y homenajes a quienes entregaron alegría y desenfreno con la música. Ganadora del Oscar mejor guión original.
G Force pasará al olvido de las cintas mediocres que Hollywood lanzó con inusitada energía para agradar a los más pequeños pero que se quedó en un frugal intento de vender muñequitos.
El resultado es que tras algunos planos brillantes y de simbología circular la ilusión de la película se diluye en la historia con una protagonista, Hipatia, errática que sirve en ocasiones como mera excusa o nexo de unión.
¿Es La huérfana una película recomendable? Si, a pesar de sus mediocres pretensiones La Huérfana no decepciona a los fans del género con pocas luces. Mantiene siempre una dinámica que permite aprobarla en su avance inquietante.
Creo que simplemente se puede obviar la existencia de la cinta de Rodríguez y rezar para que le vuelva a llamar Tarantino pronto, muy pronto.
En resumen, un divertimento banal con trasfondo romanticón que explota (muy bien) los estándares de la comedia romántica aderezado con dos bellezones (aunque Butler se empeñe en ir demasiado vestido).
Lo que pudo haber sido y ni se asomó a ser
Los sonidos de Tokio no responden a ningún sentimiento humano, ni Oriental ni Occidental. Es una pirueta abstracta que no tiene mucho sentido.
Juntarse a tocar
Marca personal
Revolutionary road, donde los sueños no se hacen realidad
Chaplin a la conquista
CitiZen
El mejor negocio jamás pensado para unas imágenes que nacieron para criar polvo en una estantería y que se espera que recauden más de 600 millones de dólares en las taquillas de todo el mundo.
Conmovedora, tardía y admirable son adjetivos para este documental extraído de 120 horas de grabación de los preparativos de las actuaciones londinenses y que fueron registrados inicialmente para su videoteca personal. Ahora el mito sigue.
Película medio pasable aunque claramente de segunda división que, no obstante, tenía los mimbres necesarios para ser de primera, aunque no se hayan sabido aprovechar.
Se trata de un sueño poético, una fantasía de amor en un escenario dramático. Es como si Benigni se hubiera vuelto loco y quisiera perseguir la Luna.
Un despropósito mayúsculo, que no hay por donde coger, tan vacía y decepcionante como la patética Death Proof, y casi un definitivo adiós al otrora genio que parió Pulp Fiction, Reservoir Dogs y Kill Bill.
Gilliam te invita a que atravieses el espejo con él, y te ofrece SU visión de lo que es TU visión.
Robert Zemeckis se supera en Cuento de Navidad y da un paso de gigante para el “”performance capture””.