La película que junto a “”Flecha rota”” comenzó a cambiar la imagen amable de James Stewart, y un clásico del western de los años 50.
Un impacto visual que se agota en sí mismo, el aburrimiento se recrea en una dirección incompetente y un guión falto de chispa.
Probablemente es la mejor película de ciencia-ficción del año. O, mejor dicho, de los últimos años.
Invasores procedentes del espacio exterior quieren apoderarse de la Tierra consiguiendo primero transformar la mente de sus habitantes, como si fueran elementos subversivos cuyo proselitismo es irresistible
Con un gran guión que mezcla hábilmente el drama y el humor, la galardonada cinta chilena “La Nana” muestra la otra cara de la moneda, esa que no queremos ver. Sorpresivamente fue la ganadora en el festival de Sundance 2009
Con una soberbia interpretación de Billy Bob Thornton se desarrolla este thriller dirigido por Sam Raimi(Spider Man) donde el dinero gatilla la codicia y el surgimiento de actos de sangre
En cierto modo he visto Heat, pero ambientada en el año 33.
no basta con el valor, la imaginación y el talento a la hora de construir un fascinante edificio de ideas si luego no puedes aplicar sobre todo el conjunto una mirada igualmente transgresora e imprevisible.
Otro thriller del director británico Tony Scott que desarrolla su cuarta película con Denzel Washington. ¿Se le agotó la fórmula?
Los Pang la cagan, literalmente, en su viaje a Hollywood. The Messengers es un refrito caducado de Los pájaros y Terror en Amityville.
Mucha paja mental en una historia que, finalmente, no deja de ser una tontería más confusa (y absurda) que compleja.
El exorcista, versión teen, y realizado con ingredientes Fast Food, bien rociados por unas partes resecas de La semilla del diablo. ¡Ah, también hay una porción del último terror oriental!
Que no lleve a engaños al aspecto superficial de Teeth. En realidad tiene las mismas dosis de drama que de cachondeo (en cuanto a humor negro, se entiende). Funciona mezclando ambas partes, aunque a veces no sepamos donde nos lleva el guión.
Tremendo truño romántico
Michael Mann no logra rematar la faena.
Otra de espíritus que tienen que decir algo antes de marcharse para siempre. El problema no es que sepamos todo antes de verla, sino que, lo que vemos, resulta aburrido y con una omnipresente alegoría a la mediocridad.
Una de las más interesantes y entretenidas películas del terror ingles moderno. Una critica social aderezada con humor negro y divertidos salpicones gore.
Fallido intento de dar una vuelta de tuerca más a una saga que hace ya tiempo que deberían haber dejado como estaba. Eso si, escenas de acción y persecuciones, a puñados.
Eric Valette, el mismo del terrible remake de Llamada perdida, ya apuntaba maneras de dirige-mojones con este aburridísimo thriller de terror con pretensiones de autor.
Predomina, finalmente, el exhibicionismo de una mente inquieta, de un payaso metafísico (Sánchez Dragó dixit) y de un perfecto prestidigitador que encontró su época en aquellos años setenta de la contracultura.