Una referencia clara al buen cine mental actual. Si no la has visto… A que esperas?
La pelicula es una buena muestra de la “”pila”” de majaderos que hay en el mundo creyendose que la lucha libre es real. Rourke está impresionante en su resurrección cinéfila
Los Wachowski nos vuelven a sorprender y se vuelven a adelantar a nuestro tiempo, creando el primer anime (con permiso de Revolutions) con actores de carne y hueso.
La película va cobrando interés conforme avanzan los minutos. Mark Strong hace un papelón al igual que Crowe en sus pocas apariciones de pantalla
Un drama que disemina con pequeños detalles la facilidad de perder el control de la propia vida, donde sus personajes están enteramente caracterizados gracias a la soberbia actuación de su reparto.
Esta es una historia que no deja de brillar en ningún momento y que demuestra la creatividad de un director que encontró en un viaje una gran cantidad de ideas originales para hacer de esta película una promesa del cine independiente del siglo XXI.
Clint Eastwood se marca otra gran película profundamente dramática y lo que es más delicado, basado en una historia real. Angelina Jolie logra algo más que una apuesta fuerte para ser premiada en los Oscar: superar un reto personal y subir un escalón
Se pasa ahondando en sus protagonistas y se pierde el gancho del argumento hasta rozar el aburrimiento. Espectacular para el ojo y el oído, pero al salir del cine y se pierde esa sensación de querer saber más sobre los Watchmen.
El maestro de animación, Hayao Miyazaki, coloca una vez más una obra maestra en su filmoteca. Esta película es un tributo a la relación entre el mundo terrestre y el marino. Si Walt Disney fuera japonés se llamaría Miyazaki, y la Sirenita sería Ponyo
Con grandes expectativas, pero que se desinflan convirtiendose en una película totalmente previsible. Papelones de Ewan McGregor y Hugh Jackman. De lo mejor del film
Hugh Jackman, el hombre más sexy del mundo según la revista People, confirma así su comodidad ante las garras de este impulsivo hombre X y consigue trasmitir todo su carisma. Una gran trama que va decayendo según llega a su conclusión.
El intento de modernizar un clásico con vocabulario antiguo. El desastre que abriría puertas al director de Moulin Rouge o Australia.
luce una rabiosa expresión que – pese a su trazo irregular – alcanza momentos antológicos.
Un Sean Penn absoluto en buenas manos.
Fantasía e imaginación en un mundo putrefacto.
Hermosa y sin complejos.
Es un cuento de guerra que cualquiera puede entender pero no sacar las mismas conclusiones que nuestro vecino de butaca.
Todo en blanco y negro y rodado en Los Ángeles. Risas, penas, buena música, bella estética y actores carismáticos.
Tensión, agonía, confusión y pánico son los ingredientes que hacen de la última película de Sydney Lumet, una buena de suspense, pero no llega a la cota de peliculón.
Una película para acompañar y despedir con una sonrisa