My blueberry nights no es exactamente una película. Es una canción de blues tocada por un guitarrista virtuoso y sentido.
Lo que a Parker le interesa es describir lo mejor posible esa cotidianeidad tan peligrosa que aún sobrevive en algunos pueblos del Sur
Musical original, sobre una obra de Shakespeare, a cargo del más dramaturgo de los cineastas contemporáneos: Kenneth Branagh. El director adapta -de nuevo- al genial autor británico para homenajear a un género que se nota que le atrae.
Bastante entretenida película policiaca que combina bien el humor con el tema estrictamente policial.
De un guión que era carne de telefilm para la sobremesa del sábado, Clint Eastwood ha dado una nueva muestra de su maestría al conseguir construir una película de gran intensidad apoyada en una magnífica Angelina Jolie
Juan Carlos Fresnadillo ha brindado una secuela muy superior en todos los aspectos cinematográficos posibles, desde una impecable narración, pasando por una excelente dirección y contando con unos aspectos técnicos sumamente interesantes.
Cinta llena de un humor negro, fino, inteligente a través de una trama intrincada y mordaz que divierte al público.
El dolor y los deseos incumplidos son el nexo común entre dos almas, tres al final, insatisfechas, incapaces de ser felices, en un mundo desconocido y hostil.
Una más del típico vecino psicópata
Hay películas malas, hay películas muy malas y luego… bueno, luego ya viene esto.
un gran debut cinematográfico de un director que da buena muestra de su saber hacer a la hora de mover y colocar la cámara
La película es una soplapollez tremenda de un tipo que por venganza hace caer a la farmacéutica más poderosa de la faz de la Tierra. Y además, endrogándose. Qué ejemplo para los jóvenes, la que está liando Zapatero.
Aunque resulta un tanto rarilla al contener algunos elementos fantásticos, por ello mismo logra sorprender al espectador, introduciéndole en una historia poco convencional, que se hace francamente entretenida y vistosa.
Tenemos algo especial y estamos a tiempo de arreglar el mundo, tio Paco. Nada de nada.
Terrence Mallick adapta la novela homónima de James Jones para realizar posiblemente la película bélica más intimista de la historia.
Nada está llevado al extremo y se huye de la sensiblería y el atontamiento en los diálogos.
Brutal, violenta y cruel. Totalmente imprescindible para los fans de la saga e imperdonable no verla, el resto.
Divertimento que carece de algún tipo de trascendencia y valor como si lo logró el clásico de 1951.
No me identifico con el nuevo 007 porque sus historias, sus odios y sus poses no me acaban de ganar. Porque el agente con licencia para matar con el que crecí es otro y éste no me resulta simpático.
Ya se supone que estará bien rodada, interpretada. Estamos hablando de uno de los mejores directores de la actualidad. Precisamente por eso siempre se espera algo más.