Divertida sátira y/parodia, o quizás no, quizás no sea más que una jocosa radiografía de lo que de verdad se cuece en las altas esferas de quienes deberían velar por la seguridad de los sufridos ciudadanos.
Sidney Chaplin cumple su papel con convicción su modesto papel y William Bogart es lo mejor de este vulgar film gracias a su papel del siempre peligroso “”Charro””, que no molesta gracias a Marchent, pero que se olvida con facilidad, gracias a Dios.
No tiene nada especialmente relevante, como no sea ver a un aquí emergente Harrison Ford, que fácilmente gana la batalla pues al menos su personaje es de verdad, sin trampa ni cartón, y sin necesidad de hacer chorraditas.
Los hermanos Coen han vuelto. Tras su última película, llena de intensidad y violencia, No es País para viejos, han vuelto a la comedia para completar lo que en palabras de George Clooney es “”la trilogía de los idiotas””.
“”The Air I Breathe”” es una muy buena cinta, en dónde la relación de los personajes y los sentimientos de los mismos son la base fundamental de la cual Jieho Lee se sostuvo para brindar su ópera prima.
Con excepción quizás del público aficionado al arte (se detallan varias obras pictóricas, esculturales, etc), su visión se hace un poco lenta, no llegando a interesar lo suficiente la partición de la herencia.
Fiel retrato de directores, técnicos y actores de cine porno y denuncia de lo cerca que conviven con el delito y la corrupción, y de la degradación que finalmente sufren.
Es la oportunidad de ver juntos a dos monstruos de las artes marciales en una historia liviana, atractiva desde lo visual, con algunos toques de fantasía y excelentes escenas de lucha. Una propuesta recomendable, sin mas pretensiones que entretener
Dotada de momentos de verdadera genialidad, la nueva obra maestra de los hermanos Coen se mueve cómodamente en terrenos de comedia, thriller, parodia y absurdo con un saber hacer digno de elogio
Un buen producto para el divertimento general y que proporciona momentos de acción son igual con coches tuneados que atacan y se defienden de manera rudimentariamente futurista
De incontestable ternura, esta fábula sobre el amor y el entendimiento pone sobre la mesa un tema necesario combinándolo con una bonita historia de amor e ilusión
89 minutos de silencio solamente interrumpidos por una palabra que se grita, y dos tiros que se amartillan.
Una historia de amor ¿imposible? entre un niño solitario y una jovencísima vampira
Un tríptico ambientado en Japón de la mano de tres directores con mucha personalidad
Una historia sobre la creatividad en si misma. Un cuadro dentro de un cuadro.
Una película violenta y cargada de escenas explicitas de sexo, ambos sellos de identidad de Verhoeven. El director subraya la incultura del medievo; la que sume en un caos a todos por igual: a mercenarios, señores feudales y plebe
Cinta escandalosamente divertida, totalmente carente de pretensiones y con una historia que encaja perfectamente con los actores y el cometido de éxito que se quiere conseguir
La historia esta basada en una experiencia propia de la directora originaria de New York que vió como su hermano después del horroroso episodio del 11 de septiembre y muchos jóvenes acudieron al llamado del “tío Sam”
Es cierto que no puedo negar mi poco gusto por el cine nacional, pero también es cierto que hay excepciones, y cuando uno encuentra esas excepciones es justo que uno deba reconocerlo y transmitir al resto cuales han sido sus sensaciones para llegar a
Las situaciones son repetitivas, con un humor chusco y puesta en escena carente de la más mínima imaginación, aunque haya alguna cosita que invita a la sonrisa, pero más porque en medio de tanta mediocridad, se le busca a toda costa algún mérito.