Hacia rutas salvajes es una propuesta honesta y directa a la par que poco complaciente. Entra en un juego peligroso del que sale airosa: no hay autoconmiseración, ni lágrimas baratas, ni discursos dogmáticos impuestos, sólo sugerencias amplias.
Salvada del desastre absoluto por los dos monstruos que cargan con su carisma para rescatar el filme de la desidia absoluta.
La guionista, Diablo Cody, consigue una mezcla perfecta de carcajadas y momentos algo más trágicos, en una historia deliciosa, perfectamente asentada sobre los hombros de un pequeño genio de la interpretación, la increíble Ellen Page.
Mediometraje realizado por la Sociedad Histórica de H.P. Lovecraft basado en el célebre cuento homónimo de este señor y diseñado al estilo de las pelis mudas de los años 20.
Abrams vuelve a tocar nuestra fibra más sensible ante otro acontecimiento asombroso, del que nunca sabemos como vamos a reaccionar.
El hombre que pudo reinar, es una película tan inmortal como el propio cine, una de las joyas de la corona del género de aventuras.
Una comedia de humor negro, cortesía del maestro del suspenso, que demuestra de manera perfecta el irónico humor del que este era dueño””
No es tan comedia como uno puede esperar (uno sonríe 2 o 3 veces, levemente), ni tan dramática como aparenta en el argumento, tiene sus momentos y poco más, simple, bien realizada y rodada, pero a pesar de estar bien ejecutada llega a ser algo plomiz
Es curioso que en España, un país donde el fútbol mueve más dinero que cualquier otro deporte, no se hagan más películas basadas (o apoyadas) en él, aunque, también es verdad que si todas las cintas que versen sobre fútbol van a ser como esta… Apag
Mala película erótica del bueno de Tinto Brass, un director que, de vez en cuando, nos deleita con algunos momentos buenos en su filmografía (no, no ocurre en este pésimo filme).
Excelente retrato sugerente y honesto de la Inglaterra de los años 80. Vemos la progresiva maduración personal y cultural de un chaval de 12 años que desembocará en un cambio de inocencia a experiencia.
Un terror sugerente, puesto que obvia de forma invisible el miedo. Haneke sigue obsesionado con hacer pasar un mal rato al espectador y ciertamente lo consigue.
Comedia musical con marionetas animadas por stop motion y un plato exquisito para todo buen amante del género.
Onírica, hipnótica, ambigüa, poética y maravillosa obra perfectamente hilvanada y estudiada por Lynch. Lo mejor de Mulholland Drive es la sensación de satisfacción y plenitud que te otorga cuando la has entendido.
Película mala como una patada testicular, sobre unos alien que vienen de picnic a la Tierra y un predator que hace de guardían de la Humanidad. O qué se yo. Mala, malísima. Sólo viable para aquellos espectadores que gusten de este tipo de películas.
Simpática resulta esta incursión en el mundo de la minería japonesa reconvertido en parque de atracciones hawaiano… ¿Insólito? Dejémoslo en curiosa iniciativa que recuerda a El club de los poetas muertos.
Despiece del All you need is love en 133 minutos o cómo contar una historia de amor, amistad y ansias de libertad con ayuda de 33 canciones de los chicos a los que Liverpool se les quedó pequeño.
Clichés típicos americanos en una comedia que no aporta nada nuevo al género, resultando insusa y de lo más previsible. Huir ahora que podéis.
Un tributo de Carpenter a la obra de Hitchcock, que expone lo peligroso que puede llegar a ser la pérdida de la privacidad.
Un patriótico padre en busca de la verdad que finalmente reflexiona sobre el estado mental y político del Goliat en que vive. En el Valle de Elah es la prueba de que este 2008 puede ser un verdadero año de cine.