El filme da lo que se espera de el sin florituras artísticas adentrándose desde el principio en una espiral de violencia salvaje que los fans agradecerán.
No se pierde en tonterías, y desde el primer minuto ya nos mete en harina, plasmando la llegada de Todd al mundano paisaje Londinense, bajo el Tower Bridge. De lo mejor de este 2008, con diferencia.
Una obra para descubrir, que no flaquea en sus 2 horas de metraje.
Un bodrio con mayúsculas en el que se salvan, quizás, el principio y algún gag de los protagonistas y de Todoquisque, interpretado por Alex O’Dogherty. Aburrida, infantil y con un ¿guión? que roza lo absurdo.
Hasta la hora de metraje no aparece ni uno y cuando deciden entrar en acción vemos a cuatro crios con maquillaje que parece hecho a tiza, ritmo lento donde salvo por la parte final parece un telefilme dramático.
No es una gran película, pero si más que aceptable e interesante. Eso sí, primero hay que salvar el escollo de unos minutos iniciales tirando a anodinos.
Aquel que vaya a ver “Los crímenes de Oxford” olvidándose de quién es el director, dispuesto tan solo a dejarse llevar por el juego, disfrutará un Cluedo de primera categoría, con giros sorprendentes y personajes deliciosos.
El metacine es algo muy divertido. Un ejemplo de obra maestra moderna. Noir comedy de la buena y pareja para la Historia.
Una profunda y admirable obra maestra, dotada de inteligencia, reflexiones y metáforas. No se le puede pedir más; es, toda ella, sensacional, una de esas películas que perdurará a lo largo de los años en la historia del cine.
Si quieren tener un viaje lisérgico sin necesidad de drogas no dejen de ver El mago, no saldrán defraudados.
Cine clásico en el siglo XXI: Expiación es un ejemplar y pasional amor hacia un libro maravilloso (Ian McEwan). De nuevo vemos la literatura y el cine cogidos de la mano. Hacía tiempo…
Estamos ante una película diferente, que mezcla varios géneros (musical, terror de psicokillers, drama victoriano, y un punto de gore) de una forma como sólo Tim Burton puede hacerlo, y, ciertamente, cumple con las expectativas.
Además de la música y la cuidada fotografía del film, destaca de manera rotunda el actor principal, Emile Hirsch, que lleva el peso de la película de forma magnífica, que nos hace ver la vida de una forma mucho más limpia y privada de prejuicios.
Los fracasos y aciertos del remake de Zombie se deben, respectivamente, a sus ansias de homenajear a uno de sus ídolos y a la utilización de una historia ajena para escarbar aún más en su estética personal.
A pesar del poco esmero visual por parte del realizador, es una película que sabe a dónde quiere ir, buen ritmo y unos diálogos cargados de muy mala uva y que plantean puntos de vista respecto a conceptos como la hipocresía, la supervivencia y la ley
Una instantánea en movimiento del momento que representa el final de una era y el inicio de otra. El cero hecho historia.
La cinta es irregular e intenta intercalar comedia y drama con altibajos en el guión. Es un producto, lamentablemente, prescindible.
En un tono tranquilo y reflexivo cuenta cosas verdaderamente terribles invitándonos a pensar en una realidad que asusta.
Película de notable entretenimiento, que supera de largo a su floja primera parte dando al espectador lo que quiere y predica con el propio título de la película y que augura una nueva serie de películas de esta ya nueva franquicia.
Una lección de cómo aprender a silbar nunca tuvo tantas connotaciones sexuales.