A pesar de ser un ejercicio entretenido y correcto en todos los campos Interview hace aguas en algunos momentos y el dialogo se hace forzado e incluso los giros se pueden ver venir sin mucho esfuerzo pero se disfruta bastante.
El zorro de Shane Black se guardaba para sí su mejor guión: aquel que, una vez expuestos y asimilados por todos los clichés del género, los dinamita tras de sí, para hacer casi imposible cualquier revisión o variante.
En fin, pan para hoy y hambre para mañana.
Finales rosas, llenos de esperanza ante situaciones tan extremas son un absurdo que solamente revelan el mero interés comercial por sacar secuelas.
Película redonda, un ejercicio estilístico como hacía años que no presenciábamos.
Reúne fantasía, ciencia-ficción e incluso misticismo por partes iguales, en una fórmula solvente aunque olvidable una vez un servidor ha salido del cine, pero que por lo menos no nos hace sentir que hemos malgastado nuestro dinero.
La cinta de Lawrence parece una versión muy edulcorada, optimista, facilona y a la postre comercialoide del excelente libro del autor americano, lo cual la convierte en algo plenamente olvidable tras salir de la sala.
Parece ser que Billy Bob Thortom ha perdido definitivamente el rumbo y necesita encontrar su hueco en el cine. Y se está decantando peligrosamente por la comedia gamberra teen de inadaptados made in USA.
Jugando a ser Stanley Kubrick, Joe Wright aborda una tragedia en tres actos con el pulso de los Grandes.
La fuerza de Irina Palm radica tanto en el desarrollo personal de su protagonista como en el delicioso romance que ésta mantiene, nunca predominante pero siempre latente.
La Huella resulta un remake estimulante, muy distinto al trabajo original y, sin embargo, complementario, con una dirección atrevida, unas actuaciones para recordar y una sorprendente reinterpretación del texto original.
Es decir un plato bien servido donde no faltan los largos enigmas, sospechas y numerosos peligros que te hace pasar un buen rato sin grandes pretensiones.
Una película de forma exquisita y de fondo perturbador, con un elenco de actores en estado de gracia.
La historia de Arturo es inmortal, y esta película es un buen ejemplo. J.R.R. Tolkien fue, al fin y al cabo, un simple aprendiz. Y “”Excalibur”” es sin duda la mejor película que haya dirigido John Boorman.
Lucía Puenzo toma una decisión que la honra, evita por completo el camino del morbo fácil, limitándose a narrar la historia de una adolescente que se siente diferente y marginada por una sociedad cruel e intolerante.
Una pérdida de tiempo y dinero, que sólo gustará a los más incondicionales de los más incondicionales, y puede que únicamente si se engañan a sí mismos.
Nos encontramos en el musical más sangriento de la historia del cine, rodado a mil revoluciones por minuto en una autentica obra maestra que nos adentra en un mundo de malvada genialidad.
AVP2 no debió ser más que un proyecto para televisión. Los hermanos Strause desauciaron toda posibilidad de crear una tercera parte.
Una sublime obra maestra basa en hechos reales, a medio camino entre la ficción y el género documental.
El Orfanato supone un film de un nivel notable, capaz de lograr la complicidad con el público y cuya duración nunca pesa en el espectador. Su mayor defecto, sin duda, es su total y absoluta falta de originalidad.