El ritmo de urgencia casi constante no deja espacio alguno para el aburrimiento, pero tanta velocidad va en detrimento de un relato más sustancioso.
Ricardo Franco mimó estos tres personajes angustiosos, que bordean siempre el patetismo, la crudeza incontestable de una vida abismada en la soledad y en la negación de toda alegría, víctimas de la tiranía del corazón.
Medem no pretende ir a otro puerto que al que finalmente llega, lo cual ya es un logro, y su película, en definitiva, es más un ejercicio de estilo de contenidos y un ensayo que una obra convencional.
Extraordinaria narración, prosaica y poética a la vez, en la que fantasía y realidad forman un todo en función del cual se explica el porqué de una tragedia, sin justificaciones ni moralinas superfluas.
Caótica Ana es una película que hace honor a su título, un viaje caótico y frenético que confunde al espectador, y en el que no se reconoce a Julio Medem por ningún lado.
Penosa secuela de una cinta penosa que deviene en una experiencia doblemente penosa. Y habrá tercer castigo. ¿Seremos masoquistas?
El Club de los Suicidas es una película zafia, vulgar y que no tiene ninguna gracia. En definitiva, es un ejemplo perfecto del estado del cine español comercial.
Eficaz película de persecuciones más que bien orquestadas para disfrute de todo amante del género.
Bruta también porque parece solo una excusa para pegar una escena explosiva tras otra, aunque es menos claustrofóbica que la original (insuperable) y menos idiota que la II (la peor) y que la pretenciosa III parte.
Digno final a una trilogía que reinventa un género tan apasionante como incomprensiblemente relegado en las carteleras.
Apocalíptica visión de la culpa y de la redención metida en el traje de una cinta de acción irreprochable, pero cansina en conjunto.
La idea del film no está del todo mal y podría haber dado para algo más de no ser por una penosa dirección de Patrick Lussier, el responsable de este desaguisado, que consigue, llegado cierto punto, aburrimiento y cansancio.
Thriller de acción, que puede resultar cansina. Aunque es trepidante y está llena de buena acción, no es menos cierto que apenas hay nada más que eso.
Una correcta narración que aborda temas de índole humanitaria, pero el abordaje se queda en una idea “comodín”, bienintencionada pero sin capacidad de reformulación o disección de los problemas de fondo.
La tierra de los muertos vivientes es mas que una película de terror, es también un discurso altamente politizado y una señal de alerta a la sociedad y a los rumbos que esta está tomando.
El gran triunfo de “Amanecer de los muertos” son los personajes, arquetipos con los que todo el mundo se puede sentir identificado… todos son personajes creíbles, humanos y bastante sólidos si tenemos en cuenta el género de la película y lo que qui
Una secuela cuya única virtud es la de hacer que, por comparación, su predecesora parezca una obra maestra.
Mala malísima, hasta aburrir, no me extraña que hayan tardado siglos (más bien dejarla para el verano) en estrenarla.
Al haber definido mejor qué busca el público en una cinta de este tipo —distraerse un rato—, la producción se ha ceñido más en esta propuesta a un objetivo tan lícito como simple: entretener sin grandes pretensiones.
Uno de los filmes más bellos que ha dado la historia del cine universal. No hemos podido explicarlo mejor; sus cualidades superan las capacidades de cualquier analista.