Me quedo con el nombre de este director, Felix Viscarret, porque creo que va a dar mucho que hablar y que su peculiar estilo será digno de ver en las películas que se proponga.
Un título recomendable que amplía, un poco más, la mítica existente sobre la macabra pareja que inmortalizó en el cine Leonard Castle.
No es que se pida la hora porque sea aburrida, que no lo es. Si no porque resulta insoportable ver tanto sufimiento y una situación tan miserable.
Una oportunidad perdida de revitalizar un género moribundo; inexplicablemente, pero moribundo.
Sirve para pasar el rato si se es capaz de aceptar los innumerables agujeros del guión, pero no resiste un análisis mínimamente serio. Norman Bates se llevaría las manos a la cabeza.
Mediocre apaño de serie B o C que únicamente pretende vender una imagen y abrir, si cabe, un franquiciado…
Al salir de la sala, tras ver esta película, la sensación era muy clara, que decepción. La tercera parte de esta saga de películas, que todo el mundo define como una reunión de amigos.
Nueva prueba en la dirección de David S. Goyer que tras el desastre de Blade Trinity, parece haber mejorado un poco, pero que aun le queda mucho camino para llegar a hacer una película buena.
Llena de incongruencias y elementos absurdos en su ridículo guión. El film tarda demasiado en arrancar, y todo lo que se nos muestra no tiene ni el más mínimo interés.
Tras para mi una más que brillante primera entrega y una floja, flojísima segunda, pocas ganas me quedaban de pasar por taquilla para visionar esta tercera parte.
Una magnífica película que consigue transportar al espectador al decadente pero hechizante Londres de finales del XIX.
Si bien Bajo las estrellas es un notable debut , las expectativas creadas a su paso por Málaga y el salivamiento de la crítica que la ha puesto por las nubes, hacen que pase lo normal cuando te crean muchas esperanzas: te decepciona.
Un digno broche a una trilogía que muestra claros síntomas de agotamiento en sus tramas y diálogos. Soderberg, c´est fini
Ni las secuencias de epicismo y heroicidad, ni las entretenidas batallas (en cámara lenta…) que posee la película, han podido remediar la sensación agridulce de haber presenciado una absoluta pequeñez, comparado con lo que podría haber sido de verdad
Una demostración palpable de que con ingenio y buen gusto, puede tratarse de forma jocosa cualquier asunto, por delicado que sea.
Nadie en su sano juicio puede creerse nada de lo que se cuentan en sus 90 min. de metraje, a nadie, repito, a nadie, le importa un “”pepino”” lo que pasa, lo que pasará o lo que ha pasado antes, de hecho, es de esas cintas que se visionan y se olvida t
Hay quien tildó el documental como “”una carta de amor a Castro”” y no encuentro yo apasionamiento en las líneas de Stone. El dinosaurio tiene alma y aquí incluso vicios, pecados, arrepentimientos y ternura.
Retrato de una obsesión. Zodiac escapa del género de asesinos y policías, decantándose sin reparos por ofrecer un cine casi documental, frío aunque de trama inquietante.
Siempre recordaré el cinco de noviembre.
Lo mejor es su primer tercio, algo más, donde podemos asistir a un perfecto y divertido estudio psicológico de los diversos personajes. Estimable primer trabajo en el largometraje de Félix Viscarret.