Cerrando el Círculo
Cerrando el Círculo es una película impropia de un cineasta del nivel de Richard Attenborough, que bajo el pretexto de una conmovedora historia de amor, sólo ofrece un pastel indigesto y con ramificaciones que rozan el absurdo.
Cerrando el Círculo es una película impropia de un cineasta del nivel de Richard Attenborough, que bajo el pretexto de una conmovedora historia de amor, sólo ofrece un pastel indigesto y con ramificaciones que rozan el absurdo.
Otra peliculilla Disney que no decepcionará a padres que lleven a sus hijos ni a los niños que quieran ver algo divertido.
Insultante cúmulo de desatinos y desvaríos en un particular día de la marmota en el que, hasta en seis ocasiones, se rebobina la acción para ofrecer el mismo metraje. Una película que no funciona ni como mero artículo de entretenimiento.
Mala y casposa, ni siquiera sirve para que te eches unas risas. Aunque el encanto radica en el despropósito.
Después de los veinte primeros minutos de peli, donde te presentan a los protas y demás pasaje del avión, el espectador tiene que elegir en que bando está, y yo, amigos, lo tuve clarísimo, ¡yo iba con las serpientes!
Cinta de terror light, muy light, para contentar a los adolescentes que vayan a admirar a Jessica Alba al cine.
El Menor de los Males es una película absolutamente lamentable, que no hay por donde cogerla, y cuyas extravagancias no tienen el más mínimo sentido, y tratar de buscarles una explicación es una completa pérdida de tiempo.
Virgin Territory es insultante de puro pueril.
La cinta, si se ve solo la versión española, no deja de ser paupérrima. Aburrida y tediosa como pocas, resulta una tontería de tomo y lomo. Llena de los elementos que se repiten en la filmografía de Franco, como los zooms, los chorras diálogos…
Mucha plata en producción y mucha pretensión para un pobre resultado. Un argumento ya demasiado remanido, encima desarrollado con ritmo lento y empobrecido con actuaciones poco convincentes, hacen de esta película una verdadera decepción.
Llamada perdida es un burdo calco de la película original nipona, limitándose a cambiar un reparto asiático por otro estadounidense cuya única aportación reside en un notable incremento de la talla de sujetador de sus protagonistas femeninas.
La película, además, de sosa, poco creíble, ramplona y extremadamente aburrida, aprovecha el par de buenos sustos y el par de momentos de tensión que contiene, para auto coronarse como obra de arte.
En ocasiones el cine nos suelta unos personajes que parecen salidos de gran hermano, los garrido padre e hijo demuestran con creces que el hombre proviene del mono donde algunos todavía no terminaron de evolucionar a la condición de humanos.
Gordon se tuvo que plegar a las exigencias de Charles Band productor de entre otras de Troll o Trampa para turistas que con su Empire produjo una suerte entre los Power Rangers y Mazinguer Z con efectos especiales de todo a cien.
Ese tipo de películas las hemos visto tantas veces que no hay ni frescura, ni originalidad, sino la sensación de conocimiento completo de la acción en todo momento.
Una cinta Indie aburrida como pocas que provoca bostezos entre el público asistente a la sala.
Totalmente decepcionante y muy innecesaria película de zombis.
Como bien decía un buen amigo mío, “”los orientales tienen la innata capacidad de ponerte delante de la cámara a un niño pintado con tiza y hacer que cagues de miedo””, cosa que no curre con los estadounidenses desde hace muchos, muchos años.
Todo es prisa y confusión, hechos y situaciones gratuitos, sin el menor atisbo de verosimilitud, amén de un ritmo alocado que no lleva a ninguna parte. Y llega el final, un final que deseamos sea impactante. ¡Pues no señor!.
Esta película es más conocida por ser el Stars Wars Turco, aunque poca cosa tiene en común con la saga de Lucas, salvo que han cortado directamente escenas espaciales de esas pelis y las han puesto a saco en el metraje (¡toma ya!).