Es una memez de tomo y lomo, pero hay algunas escenas que están bien, como la pelea entre Pinkett y Dutton y la carrera de los skinds al mafioso hispano. Además de la chispeante relación amor-odio entre el protagonista y su pizpireta secretaria.
No consigue mantener la atención de un público acostumbrado a intrigas mucho mejores que esta cuyo único mérito es el renombre de su director.
The Nines es caótica e inexplicable a la vez que abrupta y poco convincente desde sus actores a la historia que intentan vendernos condimentada con algún toque de gracia en su primera parte que se destruye a la media hora de metraje.
Si prescindiésemos de algunos momentos de gran tensión y muy bien filmados, y de un estilo que, pese a cansino, resulta estimulante en muchas ocasiones, quedaría de esta Monstruoso algo completamente nulo.
No vamos a cuestionar la calidad de Ridley pero creo que esta historia se le ha ido un poco de las manos. Se hace larga y tediosa.
El Niño de Marte es una entretenida, tierna y más que digna comedia de sentimientos, que a pesar de su final, se aleja de los parámetros en los que el género se ha visto encorsetado por Hollywood
Gustó….pues quién sabe por qué. Vista ahora es muy sencilla, sin chispa ni nada que destaque. Quizá su música, festiva y con alegres acordes, al modo en que se hacía en los ya lejanos años sesenta.
A pesar de su buen quehacer técnico e interpretaciones, es un peñazo de dos horas, con un interés intermitente, y tampoco innovando tanto en su tratamiento como parece.
La historia no puede estar más trillada; casa grande y antigua, niños, fantasmas, amigos imaginarios… Otro refrito de la novela de Henry James, menuda sorpresa.
Mediocre, insulsa: aburrida, pasablemente entretenida. Vehículo, no obstante, formidable para que advirtamos la maestría de un Michael Caine cada año más sabio y adictivo.
Curiosa producción estadounidense dirigida por un, para mí, insigne desconocido: John Raffo (no Rambo) que, debido a su falta de calidad, no conoció estreno en las salas comerciales españolas (que yo sepa, vaya).
Kilómetro 31 no deja de ser más de lo mismo, pero no llega a resultar demasiado tediosa si uno no pone demasiadas expectativas en ella. Vamos, que se deja ver.
Una película que pese a tener un buen tema de partida acaba siendo algo que en realidad no es: una novedad. Y con un final que horrorizará a muchos y escandalizará a otros, pero que sea como sea, no dejará a nadie indiferente.
Coproducción hispano italiana con el típico planteamiento de las pelis de terror zombi, pero hecha de forma tan estúpida que provoca más risas que miedo.
Discreto western, realizado, posiblemente, con destino a los encantadores programas dobles de los cines yanquis de aquella época.
No estoy aquí para juzgar su carrera profesional, si no para hablar de lo aburrida y lenta que me pareció la primera media parte de esta película, en la que se nos muestra a un John Rambo muy envejecido y al que los años no han cuidado muy bien
Cae en el más profundo error que un director podría haber cometido: el de convertir una historia con peso dramático y cierto sarcasmo en una infantil, ñoña y literalmente increíble ¿metáfora? sobre la esperanza.
Filme que hereda directamente la técnica utilizada en The Cube, es decir se desarrolla en solo un par de espacios donde somos testigos de las tormentosas relaciones de un pequeño grupo de personajes con algún que otro extra.
Buena dirección, horroroso guión. Quédense con lo que más les convenga, pero a mi me parece una peli bastante olvidable.
La típica película de psicópata que encorre a unos pardillos, pero con un planteamiento que no insulta a la inteligencia y con algunos toques de humor que merecen la pena. Personajes interesantes y acción sin moralina. Aceptable.