Pero como olvidarnos de escenas que pasarán a la historia del celuloide como ese gran partido de beisbol (nótese la ironía) que hace que incluso llegues a apartar la vista de la pantalla al contemplar tal despropósito. Una completa aberración.
Lo malo de la película y por ello no debe ser demasiado considerada, es que la dirección de Brian Gibson no es modélica, precisamente. Parece a veces, un buen telefilme, pero telefilme al fin y al cabo.
“”Crepúsculo”” es ante todo una historia de amor adolescente donde el elemento “”extraordinario”” no es más que un peón dentro de la trama.
Una cinta con un apartado técnico rozando el excelente pero su problema erradica en concentrar demasiada información, aunque sus 129 minutos deberían haber servido para relatarlo todo con mejores maneras, resultado marear al espectador.
Algo disparatado argumento, que combina la pura ciencia ficción con el cine propiamente de aventuras. La pena es que no convence en ninguno de los dos géneros.
Sólo la impresionante puesta en escena de la reunión secreta de Tosca ha conseguido cautivarme pero por desgracia no hace más que evidenciar que la vacua propuesta de esta veintidosava entrega es bastante mediocre.
No hay en la película un sólo uso inteligente o creativo del lenguaje cinematográfico
Una historia de diseño destinada a un público muy concreto.
Joe Kidd no dejó de ser, a la postre, un film fallido, apto para incondicionales de Clint Eastwood y del Salvaje Oeste.
La película es un galimatías político de concepción bastante infantil al servicio de dos actores que son lo único rescatable en un guión confuso, vacío de contenido y, lo que es peor, con ínfulas de denuncia social y de pepito grillo sabihondo.
¡UNA VERDADERA DECEPCIÓN!
Se agradece que al menos no haya que lamentar una escabechina peor en la nueva versión.
Hará las delicias de cualquier adolescente que no tenga amigos con los que jugar en el recreo.
Irregular propuesta de Díaz Yanes que contiene algunos destellos de grandeza.
Bond, James Bond, ha perdido su identidad a cambio de ganar minutos con escenas de acción y parafernalia, que consiguen un resultado más espectacular, pero no más interesante.
El título que casa perfecto para esta película es “The Mess” (Desastre), porque esa es la sensación final con la que uno se queda y las dos palabras que mejor resumirían este desatino de cinta.
parodia como quieras
Tras la trillada historia se esconde no obstante una serie b con momentos aterradores, sustos bien definidos, llena de escenas escalofriantes.
Es ágil en su narración, aunque no tiene mucho que contar, más bien poco, siendo lo peor los diálogos, de los que bien pudiera haber prescindido pues son ridículos y tanto hablar de dioses y profecías acaba cansando al respetable.
Aprobado justito para los más pequeños y un pequeño fiasco para sus progenitores.