Pistolas hostiles (hostile guns)
No tiene nada de particular, más que ver a viejas glorias (veteranas más bien) del western, tratando de reverdecer sus marchitados laureles.
No tiene nada de particular, más que ver a viejas glorias (veteranas más bien) del western, tratando de reverdecer sus marchitados laureles.
Frenética sucesión de secuencias plagadas de efectos especiales, persecuciones de coches y diversas secuencias mil veces vistas y mejor realizadas.
La película está bien y es agradable de ver, aunque resulta algo lenta, empleándose un ritmo algo parco en ocasiones, casi contemplativo.
Todo es mediocre, desde el guión, con posibilidades, que no originalidad, la apagada dirección de George Armitage, plana y sin ninguna relevancia, hasta el ritmo, muy desigual.
Esta comedia muy predecible, no aporta nada nuevo a pesar de su reconocido reparto pero si toca un tema interesante y universal que es encontrarse después de años con el profesor que te hizo sufrir tanto en la escuela.
Este film podría haber sido un “”Estrenos TV””, o algo así, puesto que aunque simpática en todo momento y alabando el claro esfuerzo interpretativo de Jim Dale, que jamás se hizo popular en España, y que interpreta aquí nada menos que tres papeles.
Rhys-Meyers aporta morritos y apolínea presencia al héroe de turno. Todo lo demás es obvio, lineal, epidérmico, facilón, de emociones gruesas, de mercadillo. Producto dominguero olvidable y olvidado.
A partir del ecuador de la película todo se vuelve previsible, cursi, poco creíble y exagerado.
Si soportas la agotadora presencia de Sally Hawkings, la enervante excentricidad de su personaje, tal vez logres empatizar con esta fábula de trazo hiperrealista y trasfondo crítico. Pero no es difícil sentirse decepcionado con Leigh.
Despide tufillo a homenaje de un género clásico del cine, pero se queda a medio gas. Ni es comedia ni es romance ni es thriller, pero muele todos sus ingredientes y los sirve en bandeja (no sé de qué metal, pero ahí queda).
No sé qué me quiere contar Burman. Bueno, sí lo sé. Pero creo que no sabe transmitir ni emocionar con su material. Reflexión sobre la crisis de pareja, madurez creativa, confusión entre realidad y fabulación…Cortita cortita.
El metraje se hace excesivo para mantener una farsa que pondría los pelos de punta al mismísimo Kubrick.
Existen algunas escenas cómicas, francamente afortunadas, como la caza a lazo por parte de los vaqueros del racho de los chavales de la escuela que han hecho peyas.
El guión relata unos hechos tan desproporcionadamente inverosímiles que es imposible creerse el juego.
Supuestamente, el guión es un compendio de virtudes, bebiendo, eso está claro, de otros grandes filmes de mejores realizadores. Sin embargo, nada de lo que acontece es creíble.
La peli, tiene un reparto, eso sí, competente, con Douglas a la cabeza, acompañado por un incipiente Arnold Schwarzenegger, que en efecto no hace mal su papel de tío cachas pero más corto que la pilila de un virus.
La fotografía supera la poca carga dramáica de esta película de Brad Anderson.
No aburre pero el interés es limitado, siendo previsible el final, dados los más bien escasos elementos con los que cuenta el film, al menos en cuanto a la variedad de personajes sospechosos de los asesinatos.
Un poquito menos de jaleo en pantalla, menos exibición tecnológica, más insinuar y menos enseñar, esa falta de suspense que con el, quizás, nos la hubiéramos creído algo más.
El resultado, salvo algún momento puntual y alguna idea acertada, dista mucho de lo deseado y se queda muy lejos de lo que la premisa argumental prometía.