Mi mujer es una actriz
Podría haber sido una gran comedia si hubiera seguido de fina y estimulante como en su primera media hora, unos minutos sobresalientes, con excelentes escenas.
Podría haber sido una gran comedia si hubiera seguido de fina y estimulante como en su primera media hora, unos minutos sobresalientes, con excelentes escenas.
Resultó, en su día, muy curioso ver a Marlon Brando en el papel de un indio cabrón, él, que siempre ha sido amigo de ellos en la realidad.
El regreso de Vin Diesel a la ciencia ficción.
La Corrupción toca la puerta de la policia
Primera película de una larga serie que ya dura más de 40 años. Pero además es una de las cintas mejores realizadas por elegir, muy adecuadamente, un porcentaje de acción que no sature la trama; algo poco frecuente hoy en día.
Es la falta de concretización en esas siete almas lo que hace que la cinta naufrague desde el punto de vista cinematográfico convirtiéndose en un vehículo para las resoluciones lacrimógenas y el lucimiento del mediocre señor Smith.
Innegablemente una propuesta muy digna para el amante de las comedias románticas con un poquito de chicha.
Inflexible, Buñuel narra una historia de odio, lujuria, amor y cierta redención, sin temblarle el pulso.
Esta no es su mejor película y lo más seguro es que dentro de unas semanas apenas me acuerde de ella, pero sin duda alguna, parece ser que Guy Ritchie vuelve a estar en la senda correcta.
Nada nuevo en los suburbios. Los mismos sueños truncados, las mismas ansias de salir del fango, la vida misma vuelve a mostrar su cara más jodida. Todo muy fresco, sin pretensiones, pura fórmula que ni defrauda ni entusiasma.
Gus van Sant en buena forma. Sólida, respetuosa y equilibrada es su fotografía de uno de los pilares en el activismo gay en EE.UU. Sean Penn contiene excesos y hace suyo cada plano. Pero no deslumbra.
Muy digna pieza de cine europeo adulto, vigoroso, vacío de torpezas y blanduras. Contundente narrativa, sobrio empaque visual, respetuoso y respetable retrato de dos leyendas danesas. Sin forzar la épica. Sin la peste del relato heroico facilón.
Rutina que no brilla, moldes manoseados en un género noir que empieza a repetirse como el pepino. Edward Norton deja huella en un mecánico descenso a las cloacas. Corruptelas policiales, dilemas morales y la familia incordiando. Correcta.
Guy Ritchie, ¿cuándo crecerás como director? ¿Dejarás el espasmo visual, la estridencia y tu submundo de simios descerebrados? ¿Harás cine algún día?
Derivas del sentimiento y un fin de año memorable. Paisaje neoyorkino como escenario de vínculos imprevistos. Pequeña sorpresa con todas las reglas ortográficas del cine independiente, refrescante y sin complejos.
El realizador Morgan Spurlock se embarca en la misión de encontrar al hombre más buscado del planeta Osama Bin Laden pero le sirve como un buen pie para conocer más acerca del medio oriente y de los terroristas
No está de más esta vuelta de tuerca al fantasma de la guerra (la nuestra, la que tanto cine ha inspirado, la que, pese a quien pese, no debe olvidarse). Demasiado bondadoso el retrato del clérigo, pero con las dosis precisas de emoción.
Relamidos quedarán los gourmets del cine minúsculo, uno que ignora la fanfarria y el postureo. Gustará paladear este festín tragicómico calentado al mimoso fuego de la originalidad. Y la digestión es de lo más ligera.
Otra gran actriz que, ignorada por la gran industria, acomete tareas más íntimas, su propia visión de una adultez precaria, emocionalmente caótica, imprevisible. Es cine independiente, y se honra de ello, aunque no deslumbre.
En definitiva y a pesar de ser en líneas generales una cinta correcta y no mucho más, “Saw V” tiene en su contra el hecho normal del cansancio al que se vio sometida la saga luego de la genial tercera entrega.