The contract
The contract sorprende con su trama pequeña, con una prolija dirección, y nos mantiene atentos con recursos sencillos pero efectivos.
The contract sorprende con su trama pequeña, con una prolija dirección, y nos mantiene atentos con recursos sencillos pero efectivos.
No está nada mal, pero no es esta clase de comedias las que mejor les sale a los ingleses.
El mundo mágico está bien construido y los efectos contribuyen, pero el mensaje explícito y esa horrible sensación de lo “demasiado visto” arruinan el entretenimiento.
Una hermosa invitación a ver lo que el accionar humano está provocando con un mundo maravilloso, que lamentablemente conocemos bastante poco.
Un intento de western violento, tan loable como fallido.
Le faltan varios trazos para acercarse a los ejemplos más completos y característicos de la nueva comedia americana.
Lumet sabe dónde operar para marcar los diferentes puntos de vista de una misma secuencia, pero se pierde por completo en el horrible y agotador recurso con el que salta de un tiempo a otro, de un punto de vista a otro.
Lo que busca, lo consigue con sobrados méritos, partiendo de un guión fresco, inteligente en la mezcla de Austen con la mujer actual, y aderezado por un más que competente reparto.
Burton arriesga mucho aquí, y queda a mitad de camino, su Sweeney Todd posee la macabra belleza de muchas de sus obras, pero no deja de mostrarse como una de las obras más fallidas de su filmografía.
Un interesante homenaje que logra congeniar en su parodia un espíritu propio, auténtico y entretenido de principio a fin.
El punto de vista lateral al conflicto es lo que la hace más interesante que otras producciones con el mismo disparador.
El cólera aquí es un mal menor.
XXY es de esos filmes generadores de debates sociológicos. Nada peor para XXY que asumir la “importancia” de su función en ese debate, lo que la lleva de inmediato al cenagoso terreno de la gravedad y la solemnidad.
Una película que cruza algunas escenas de acción, ciertos momentos de drama y una dirección que logra congeniar estos dispares elementos en un interesante film de entretenimiento.
Los gags están y funcionan, pero la suma de los elementos genera una comedia mucho más sencilla y menos desbordada que el resto de su tipo.
Se nota la mano de Norton en el guión, dándole un potencial inesperado a su personaje, es más liviana este tipo de películas si las llevan grandes actores como él a cuestas y le dan otra perspectiva a un personaje sin el carisma de un superheroe.
Sin grandes efectos especiales ni mareantes movimientos de cámara, se narra una interesante historia verdadera, donde se dignifica la amistad, la integridad, la aceptación del “”diferente”” y otros valores siempre positivos.
Si en el anterior filme se quedaron con ganas de ver al coloso esmeralda repartiendo la pana a base de bien, esta es su película.
Es un mero entretenimiento pasajero que no deja huella aunque tampoco lo pretende.
Un siete, porque es cine de entretenimiento de calidad. Y encima la sorpresa del final es impresionante