Monstruoso
Abrams vuelve a tocar nuestra fibra más sensible ante otro acontecimiento asombroso, del que nunca sabemos como vamos a reaccionar.
Abrams vuelve a tocar nuestra fibra más sensible ante otro acontecimiento asombroso, del que nunca sabemos como vamos a reaccionar.
En definitiva, “Monstruoso” engloba las historias de siempre pero contadas de otro modo, y de momento, esto hace que sea una novedad.
No es tan comedia como uno puede esperar (uno sonríe 2 o 3 veces, levemente), ni tan dramática como aparenta en el argumento, tiene sus momentos y poco más, simple, bien realizada y rodada, pero a pesar de estar bien ejecutada llega a ser algo plomiz
Con tal de que se hable de un producto, ¡qué más da que se le tiren rosas que tomates! La esencia de lo cool no es la belleza, sino la publicidad. Enhorabuena, Abrams, y que te diviertas mientras dure.
Un terror sugerente, puesto que obvia de forma invisible el miedo. Haneke sigue obsesionado con hacer pasar un mal rato al espectador y ciertamente lo consigue.
Abstenerse personas amantes del clasicismo y de la narrativa básica con planteamiento, nudo y desenlace; aquí no hay nada de eso, todo lo clásico se obvia y se destruye, dejando paso paso a los nuevos conceptos de cine moderno.
Despiece del All you need is love en 133 minutos o cómo contar una historia de amor, amistad y ansias de libertad con ayuda de 33 canciones de los chicos a los que Liverpool se les quedó pequeño.
Confirmado como director preciso, con estilo propio para contar las cosas, Sean Penn propone un relato sencillo aunque de proporciones épicas, más por lo que cuenta que por falsas pretensiones de grandeza.
Con calidez y serenidad se puede elaborar la receta más deliciosa que da como resultado un plato delicioso con la curiosa facultad de dejar un regusto amargo y dulce al mismo tiempo.
El que nos legó la excelente 15 días contigo demuestra que es un minucioso ilustrador de paisajes urbanos poblados por seres anónimos que representan a buena parte de nosotros.
Más divertida que la primera. Para incondicionales de Mortadelo y Filemón.
Es realmente entretenida y sabe crear cierta tensión en el espectador, aunque más a base de rayos y truenos que no de guión.
Estaríamos hablando de una de las mejores películas del año, si no fuera porque el espectador paga pacientemente el peso de las grandilocuencias de un director que le ha dado un ataque de inspiración egocéntrica.
Los americanos siguen sin tener a su Godzilla: lo único que han hecho es poner un disfraz al once de septiembre.
Son personajes de la calle, familias disfuncionales que bien pueden ser tus vecinos con un problema que le puede pasar a cualquiera y en está fábula se nos cuenta las decisiones que se llevan a cabo para enfrentarse al desliz de la protagonista.
El experimento se salda de forma irregular, algunos efectos son realmente conseguidos, con un buen ritmo que sirve para entretener sin grandes alardes, por otro lado prácticamente la historia es nula en todos los aspectos.
Interesante película co-producida por Suecia y Dinamarca, realizada de forma más bien áspera y rudimentaria en el aspecto técnico (rodada en 16 mm), pero honesta y creíble al cien por cien.
Schnabel consigue crear una película luminosa, sincera, esperanzadora y por veces cáustica y con ciertas dosis de humor. Prescinde completamente de la lágrima fácil y consigue reflejar el tesón y la vitalidad de un hombre cuyo cuerpo está muerto.
Una de las películas más interesantes de la temporada, por su realización, por sus interpretaciones, por la riqueza de sus matices, por liberarse de discursos éticos y morales previsibles. Aunque no redonda.
La de Shane Meadows es una película pequeña y triste en el fondo,pero contada con ritmo y colorido, especialmente en su primera mitad.