El nido vacío
Una película en la que su director ha cambiado su frescura habitual por mayor solidez narrativa, con algunos apuntes discutibles pero atractivos, y con un efectivo cambio de punto de vista.
Una película en la que su director ha cambiado su frescura habitual por mayor solidez narrativa, con algunos apuntes discutibles pero atractivos, y con un efectivo cambio de punto de vista.
Un film que, a través de un punto de vista lógico y original a la vez, nos cuenta la misma terrible historia, camuflando desde su particular perspectiva la enorme complejidad de factores que, con inteligencia, se encuentran plasmados en la película.
Para ser una película Dreamworks, diría que se asemeja más a una película Capra.
Sin ser una de las mejores películas de Don Siegel, Dos Mulas y una Mujer es un muy buen ejemplo del western americano post-Leone.
Película entretenida, que te permite disfrutar de un buen rato del cine, sin llegar a provocar la intriga que se espera en este tipo de películas pero que te aportará grandes momentos de reflexión postvisionado.
Al fin y al cabo ¿A quién no le gustaría que le borraran de un beso los restos de tarta?
Fabulosa cinta, de lo mejor de los últimos años
Gran Torino, Gran Eastwood.
Si bien las remakes orientales llenaron las salas hollywoodenses al límite de cansar a los espectadores en casi el 90% de las ocasiones, Alexandre Aja logró con una muy interesante película que no decae en su ritmo en ningún momento.
Paco Cabezas construye una historia de suspense muy bien armada, que tiene la buena intención de no ser un espectáculo vacío, sino aportar un puntito de denuncia hacia un suceso execrable de la historia de Argentina.
Un thriller lento y pausado que te atrapa dentro de la historia, aunque si únicamente eres amante de la adrenalina pasa pagina, probablemente te acabes durmiendo.
Con contención formal, pero mucho dramatismo interno, Kurosawa narra una historia de venganza, donde la piedad y el amor tratan de vencer al deseo de destrozar a quien ha hecho el mal.
Eastwood nos cuenta una historia real casi sin cambiar nada del caso original o más bien sin contarlo en su totalidad, pero exprimiendo el jugo justo para añadir otra obra maestra más a su filmografía.
Una cinta dura, brutal en ocasiones (la confesión del niño canadiense al policía), que indigna, emociona y perturba en grado máximo, al ser partícipes (menos mal que como meros espectadores) de una corrupción generalizada.
Este film es duro, inclemente, realista, con ninguna canción ni bailes, como los que se hacían en la India, y se siguen haciendo con estruendoso éxito (véase “”Bollywood””).
Un Cine profesional y que ya no se puede hacer. No por que hoy ya no se haga buen cine, hoy hay pelis mejores que ésta, si no por las características y el formato.
De un guión que era carne de telefilm para la sobremesa del sábado, Clint Eastwood ha dado una nueva muestra de su maestría al conseguir construir una película de gran intensidad apoyada en una magnífica Angelina Jolie
My blueberry nights no es exactamente una película. Es una canción de blues tocada por un guitarrista virtuoso y sentido.
Juan Carlos Fresnadillo ha brindado una secuela muy superior en todos los aspectos cinematográficos posibles, desde una impecable narración, pasando por una excelente dirección y contando con unos aspectos técnicos sumamente interesantes.
Musical original, sobre una obra de Shakespeare, a cargo del más dramaturgo de los cineastas contemporáneos: Kenneth Branagh. El director adapta -de nuevo- al genial autor británico para homenajear a un género que se nota que le atrae.