El filme no es, a pesar de todo, un pastelón sentimentaloide y lacrimógeno -ya he dicho que a mí personalmente, el tema me sensibiliza- es una hábil comedia dramática con excelentes momentos de humor.
Clint Eastwood es un valiente, un director honesto, hábil y generosamente creativo, aunque aquí ha desperdiciado un material excelente al no calibrar bien un reparto anodino y un montaje pesado.
Juegos Secretos es una fallida disección de la sociedad media norteamericana.