Blockbuster bien montado, plásticamente perfecto, muy salvaje y entretenido. Intachable como cinta épica y de efectos especiales y que, sin duda, abrirá una nueva senda de cine palomitero, más si tenemos en cuenta, que sus recaudaciones en taquilla e
Miss Potter es un caramelo sobrevitaminado de azúcar: un insoportable ejercicio de melindroso ombliguismo emocional. Como meter la lengua en un tarro de mermelada. Y luego meterla otra vez...
Entusiasmar no entusiasma y también presenta sus fallos (demasiado metraje, diálogos forzados...) pero es entretenida y cumple con su cometido de desperezar conciencias. Un dinero bien invertido.