Lejos de captar todo el brillo del mito, se queda en la mera anécdota romántica y pasteurizada ""para todo público"".
Si La caída no mostraba la otra cara del horror nazi, los campos de concentración, Los falsificadores centra sus ojos allí, para plasmar un discurso que no intenta eludir un elemento tan significativo como el concepto de ""culpa colectiva""
Policial simplón, maniqueo y de espíritu netamente conservador.
Otro producto que funciona correctamente dentro de su mecanismo de película de suspenso pero que, en su evidente intencionalidad política, peca de ingenuo y esquemático.