El guión de Paul Haggis es una auténtica maravilla y demuestra, de nuevo, que estamos ante uno de los mejores escritores del cine de la actualidad.
Puede que algo de esto le suceda a Brokeback Mountain gracias al fallecimiento, a una edad temprana -a esa que convierten en mitos a los actores- de uno de sus protagonistas, Heath Ledger.
Donde la hipocresía gana la batalla de lo moral.